domingo, 21 de abril de 2013

Falta

Te extraño como se extraña el sol o el rocío, como se extrañan las aguas frescas o el abraso de la calor.
Te extraño porque eres mío y porque soy tuya y porque toda una vida lo había estado esperando.
Te extraño porque me daba miedo admitir que te extraño, que te extrañaba, que te he extrañado siempre, en los días con las horas más silenciosas y las noches más humanas.
Te extraño entre los humores de la tarde y los solitarios silencios de mis manos. Si pudieran tocarte ahora mismo.
Te extraño como pisar la tierra firme y jugar con las piedrecillas del terreno.
¿Cuánto tiempo más puedo extrañarte?

jueves, 11 de abril de 2013

Lo que siempre quisiste y obtuviste


La no sorpresa, la presa, la espera sin desesperación, casi sin esperanza. Esto obtuviste, con algún dolor, con alguna maña. 
Algunas noches en otra cama esperabas que no fuera así, que fuera distinto, pero bien sabías que jamás sería, que tú no eras esa para su corazón. Y, ¡oh sorpresa! no fue como tú pensabas, ni esto ni lo otro, y sucedió que un día, lejos de esa otra cama, te lanzaste tú, porque el otro no pudo y él se dejó ir porque ya quiso o ya pudo. Desde esos días de sol y calma te dijiste la más feliz y estrechaste relaciones con la vida y la esperanza, y ya no esperaste mas lo imposible, porque no lo hacías en realidad.
Dejaron de tener miedo y se envolvieron de dicha, placer y devoción.

domingo, 31 de marzo de 2013

Inconsciencia

Un café, una tarde cálida. La consistencia de sentir el vacío; un silencio. ¿Qué es el consuelo entonces? ¿Qué es la vida sin contacto humano, sin una mano que te acaricie el cabello y te haga sentir que no todo es malo? Esa sorpresiva caricia que alguna vez te mostró ternura, ¿dónde puede estar ahora?
Ahí está, sujeta de palabras, consejos, miradas lindas y abrazos encubiertos, y ¡cuánto calor quieres sentir, cuánta cercanía! ¡Cuántas exigencias sinsentido! 
Y todo el dolor y la tristeza, todas las vicisitudes atravesadas y las manos que no alcanzan a tomarme del precipicio. 
¿Nada sera suficiente?

sábado, 16 de marzo de 2013

Etwas kompliziert

Enloquecido, loco, revuelto, escuchemos alemán mientras dormimos con la esperanza de convertirnos en hablantes nativos. Todas las preocupaciones encapsuladas, envueltas de tejido poroso. De un momento a otro se desparraman y todo contaminan. Si hubiera menos descanso, ya estaríamos en otro lado. ¿Cómo se pueden solucionar las cosas?
No hay descanso y el desánimo se acumula en torres de periódico mojado, hace masa y se desparrama. Cae. 
Una tras otra se acumulan las preocupaciones, las ocupaciones ajenas, los pendientes de otros mundos y otras tantas cosas, ¡cuantas! Como si no fuera a terminar nunca; como si hubiera llegado la sombra al camino de todos nosotros y no nos dejara ver más allá de unos metros.
Uno a uno los acontecimientos nos apedrean. Todo parece terrible. Ahogados.
¿Alguien me permitirá un descanso?
Y apenas comenzamos.


lunes, 4 de marzo de 2013

un cumpleaños



Isis, mi gata, cumple nueve años. Nació en un viejo cuaderno de apuntes de mi madre que su madre, Baka, utilizó como cuna.
La quiero. 


lunes, 11 de febrero de 2013

Pensares


¿Qué es lo suficiente? ¿Querer como siempre se ha querido? ¿Dejarse querer por quien siempre se ha querido? ¿Dejar el amor en los tapetes de las puertas? ¿Dejar que se oree un rato? ¿Salir a pasear y esperar largo tiempo? 
¿Qué es lo insuficiente?
¿No es acaso un capricho necio el quererlo ser todo y dejarlo todo embarrado por los cielos? ¿No acaso eso derrumbó las cosas más de una vez?
¿Qué es la decepción?
Dejar que todo fluya, que se envuelvan los mares con las uñas y repitan los duros golpes, los errores insensatos. Tanta necedad por nada; tanta nada por los necios. Par de tercos, así lo llamo, y cuando lo llamo no me atiende. ¿Para qué quiero, finalmente, que me sienta?
Debería conformarme con lo que me ha dado, con la maravilla de sus ojos, con su atención y sus largas manos que sueltan de vez en cuando.
Ya ni sé por qué lo dije.
¿Será cierto todo lo que siento? ¿Será un engaño, el autoengaño, los ojos que quieren mirar lo que les conviene? La espera desespera y la duda corroe. La intranquilidad con tintes insatisfactores y los días de la semana que avanzan sin darme nada a cambio de la regeneración celular.
Hay veces que se queda vacío el frasco de la esperanza.

jueves, 31 de enero de 2013

Tiempo

No hay nada más que esperar, esperar, esperar y cansarme de esperar. Y ya. Tiempo que pasa, tiempo que fluye irremediablemente a través de mis carnes. ¡Cómo odio el agua porque no puedo controlarla!
Tiempo de lavar, de fregar, de reposar y de esperar a que empiece el tiempo. ¿Ya empezó?
No, el tiempo va, no empieza, no termina, no aún. No termina, no aún. No termina, no aún.
El tiempo que se come todo y el experimento soy yo, el experimento suyo. ¿Ya terminó?
No, el tiempo va, no termina, no empieza, sigue... Sigue, pasa a través de mí.


martes, 29 de enero de 2013

Con el mundo en las manos


Si hubiera tenido fuerzas suficientes para erradicar los factores que estorbaban con mis ambiciosos planes, tendría el mundo en las manos. Ahora todo se ha esfumado, la decadencia ronda mis miembros, mis órganos, desde hace años. Ahora veo el mundo con ojos cansados, bolsudos, con hoyuelos y colores desvanecidos.
Si tuviera la fuerza de mis pulmones o de mi pie derecho.
Y ahora el tiempo se está lavando las manos.


domingo, 20 de enero de 2013

Renuncias


Cuando todo deba cambiar radicalmente, habrá silencio, habrá otras lineas a seguir, habrá que dejar lo querido y nunca más voltear a ver. Lloraré cuando tome ese paso, esos pasos, esas lineas, ese nuevo mundo. Me desharé de mí, muy a pesar mío; yo nunca lo quise así. Dejaré la que todos conocieron, que hagan ficción de ella, si quieren, si tienen gana. Si tienen valor de seguirme, que lo hagan, sino, que  permanezcan en el autoengaño profundo.
Que me olviden.
Nada cambia, nadie cambia, nadie cambiará. Esta demanda inútil desgasta, asfixia. Los voy a dejar solos, dejaré de seguir sus pasos, de esperar lo imposible, lo insalvable, y seguiré el mismo camino que andaba, sin esperar más.
Ya tengo lo que no esperaba, lo que más deseaba. 
Si con la idea de mi felicidad se dan abasto, gracias.

martes, 1 de enero de 2013

Día uno


Sorpresas raras, todas raras, con ganas de raspar las gargantas para quitarles las eternas carrasperas. Cuán exasperante puede ser ver el dolor ajeno y dolerse tanto, al grado de llorar tres lágrimas seguidas cada que se tiene memoria de él. ¿Quién diría que así se comportaría? ¿Por qué destruir una relación en pos de algo que aún no es humano? No se supone que así entraría este año, no se supone que los que nada deben, sufran por la decisión egoísta, estúpida.
Y de familias no sé nada, de familias que se parten, algo sé, algo me imagino. Las cenas imaginadas, ¿cuántas cenas de navidades he tenido? Dos.
Mejor pensar que todo estará bien, que todo irá bien...a pesar del miedo, a pesar de lo que digan, a pesar de lo que he dejado atrás, que aún quiere llamar mi atención. Toda esa paz y calma brindada, a la que agradezco. 
Empezar el año pidiendo perdón, queriendo, preocupándome por los demás, por los que quiero. Empezar el año amando, sonriendo con las bellas palabras, acariciando las ideas y reconociendo lo bueno que hay a mi alrededor. Empezar el año y esperar lo inesperado, creer.
El día uno de distintos sabores, amargores, dulzuras, inquieturas y expresiones, el día uno del año que no se supone que pasaría, y sin embargo...

lunes, 31 de diciembre de 2012

De los círculos de más de 365 días que se cierran


Un día de domingo desperté, prendí el radio y escuché un concierto. La melodía me parecía conocida, qué parecía, me era familiar, qué familiar, la había escuchado una y otra vez durante el otoño de 1998, el primer movimiento del Concierto en re menor de Alessandro Marcello. Ese otoño, en el que lloré desconsolada en los brazos de "esa persona", la que se fue y jamás nunca volvió, la que dijo que de lejitos me saludaría, la que quiso rectificar su camino y eligió alejarse de mí, la que, años después, me dijo que me quitaba de su vida porque la conocía muy bien y no la juzgaba. Ese otoño recuerdo tibio, nervioso, enamoradizo, despechado, inmaduro, amarillento. Ese otoño gris que abrió una puerta.
Ese día, con la radio puesta—que en realidad era televisor—noté, con gran felicidad, que esa puerta estaba cerrada ya, que ambos habíamos cruzado el umbral y que ahora gozábamos el uno del otro como jamas pensé en aquél otoño de 1998.
Sí, necesitábamos ser otros para estar juntos, porque ésta es otra vida, la nuestra.
Ahora esa puerta la podemos adornar con flores, dulces, juguetes, charlas, tés, cafés. Ahora podemos reír ante esa puerta y agradecer a quienes fuimos, por haber aprendido a vivir durante el camino que nos llevó a estar juntos, plenos, felices.


Te amo

martes, 25 de diciembre de 2012

navidad y fugas


A punto estuvo de irse a la fuga, cuando descubrimos que había una enorme fuga de agua en una llave del patio, tan grande que parecía que el agua iba directo de la cisterna. Ni qué hacer; no se fue a la fuga y mis vacaciones aún no comienzan del todo.
Se necesita un plomero para que haya tranquilidad, para que haya juegos, sorpresas y regalos.
Pareciera que todo es mi culpa.
¿No se les hace que subir al techo de su casa es emocionante?
Pareciera que todo lo que hago está mal, que mis desplantes, mi carácter, mi personalidad, quien soy, todo, está mal; es una decepción constante, o algo inesperado, algo que no fue cultivado con los años, algo que no se veía venir.
Tras casi treinta años de constante convivencia, ¿cómo no saberlo, cómo no intuirlo? Pareciera que soy un saco de sorpresas problemáticas, me mi mal humor es combustión espontánea, que no hay razón para mis incomodidades.
La cuenta regresiva que poco importa; sólo quiero estar contenta ese día.
Ése día y todos, de su mano.
Por favor.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un árbol no cristiano.



Tú y yo poniendo un árbol. ¿El fino arte de contar una historia en un árbol? Mi insistencia del árbol laico, tú sin poner resistencia. Te beso, te miro, quiero tus dedos, tu paciencia. Pruebas las series fundidas de los años y yo sólo quiero jugar a tu lado, quiero que colguemos las esferas que compramos cuando viajé a tu encuentro. Soy feliz, me lleno de dicha, soy tuya y tú, mío. Somos nosotros los que adornamos un pedazo de plástico con esferas de colores y foquitos. Un árbol de la eternidad, del ciclo que se cerró hace poco, del ciclo que hemos abierto y que prometimos vivir, vivirnos.


martes, 4 de diciembre de 2012

La soledad, que no es bonita



En una boda todo puede pasar, un ramo, una liga, baile, cena, comida. En una boda todo puede ser felicidad o desazón puro, amargura, tristeza o lujuria. Todo empieza y termina allí. Las posibilidades se tornan finitas y hay menos aire ya que respirar. Una boda y ser la acompañante fiel, la que está dispuesta a divertirse, a jugar, a no decir que no, ser linda, sociable, atenta, bailar, comer, cantar, no juzgar. 
En una boda todo pasa, menos que te den la espalda y te dejen mirando las flores por horas, porque ni tu cita da plática.
Un poco de aburrimiento como castigo por algo que no cometí. Una responsabilidad achacada y las manos vacías; que ni con la gasolina pudo cooperar.
Una boda de más pérdidas que ganancias. 
¿Hablar? Ni de hablar oportunidad tuve.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Los enojos inexplicables

De extrañar tanto, de los tiempos perdidos, de los suspiros rotos.
Importar o no importar. Estar segura, insegura, perdida. Esos sueños en los que voy a alguna parte y me pierdo en el camino. Nada es ya lo mismo. De ésta, la que arruina, la que complica, la que abandona; ésta, la culpable de los vicios y errores del otro, la que reemplaza y juega con las pasiones de la gente. ¡Esa soy! Malvada, cruel, egoísta. Soy la que rompe todos los límites, la incestuosa, la soberbia, la loca, la sucia, la que nada le importa. Soy la que busca su sólo placer, la que no comparte, la que invita manjares y luego los niega.
Perversa.
¿Quién soy sino esa?
Si presiono menos, se van. Estoy hecha para aguantar, para sostener las relaciones solas, para callar y sentirlo todo tan dentro, y jamás expresar nada. Estoy hecha para contar el tiempo como cabellos muy delgados, perder la cuenta y volver a empezar con paciencia infinita, tan infinita que pronto se agotará. Estoy hecha para gritar, vociferar, reclamar, asustar, no dejar huir, fulminar.

"¿Por qué se siente mal señorita? ¿No estaba usted orgullosa de su manera de actuar?"

"Sí, lo estaba, pero ahora no lo sé; no sé lo que quiero, qué es lo que debo decir."

"Pues dígalo pronto, porque después lo olvidará"

"¿Qué es lo que olvidaré?"

Estoy hecha para olvidar las afrentas y seguir (y seguir con las afrentas bien guardadas entre ceja y ceja). ¿Quién me sigue?
Todo es cuestión de tiempo.



martes, 20 de noviembre de 2012

Los nervios que fueron

De aquéllos años, de aquél año, aún sin saber nada, y ser la misma que soy ahora. El día siguiente fue de expectación, recordar su mirada y yo sonrojada. Aún no sabía lo que me diría ante la no pregunta ante el laboratorio de biología. 
Si hubiera dicho lo que yo quería entonces, quizás ahora no sería la más feliz, quizás ahora la dicha no llenara de lágrimas mis ojos, ni la certeza de que estaremos juntos y tendremos mil... aventuras.
Muchos años después, puedo respirar tranquila, feliz, decir que es mío, presumirlo y besarlo muchas veces... o abrazarlo con mis piernas.




Ese amor del diecinueve

Ese amor del diecinueve que tras muchas vueltas declaré. Ese amor del que todos se enteraron y nadie nunca habló. Ese mediodía cansado, nervioso, terco y las palabras que poco a poco salieron. De amor, y si fueras tú...y si realmente fueras tú. 
Ese amor que tuvo que ser congelado, pospuesto, negado. Un silencio, un secreto que hasta yo había olvidado. Un amor de resistencias que se rendía con las palabras, con las mínimas atenciones, con los sueños. Un amor que ya no cabía en una sola persona y que fue madurando hasta crear el más dulce de los sueños, de los venenos, de los vicios, la más dulce de las realidades. Un amor que no cubre ningún estándar, expectativa, que no está hecho para nadie más que para dos.
Un amor distraído, serio, divertido, añorado. ¿Quién más podría gozar de él?

"Yo no entiendo a la gente, tan fácil que resulta ser feliz."
¿Qué se piensan que uno debe cumplir obligaciones tácitas e infinitas, que uno cumplirá las leyes que dicta la sociedad, el convivir familiar, el grupo más cerrado?
No en vano pasó tanto tiempo.

Ese amor trazado en una linea limpia, sin manchones, proyectado hacia el infinito.




jueves, 8 de noviembre de 2012

Pongamos nombres y apellidos

En el clima de desesperanza, de poco dinero en las arcas, de amigos y enemigos ocupados en sus asuntos,  la opción feliz, la opción para el refugio ha de ser la familia.
En un mundo en donde te reconocen como persona, como parte de su grupo y empiezan a dar consejos, los que nunca te dieron cuando más dolor del alma tenías, siempre es mejor esconderse, porque hacer oídos sordos es difícil. ¿Qué les hace pensar que ellas tienen la razón? Generalizando perdemos todos la razón y se ve en una sólo dirección, qué pena, cuánta pérdida de tiempo.
No mujeres, no formaré parte de su aquelarre, justo porque sé lo que se siente estar del otro lado: ser juzgado sin derecho a defensa alguna, ser juzgado por lo que otros hacen.
Admito que pensaba que todos eran iguales, admito que aún lo pienso en ciertas ocasiones. Sé muy bien que justo por eso no me junto con cualquiera, no tengo una relación sin saber de quién se trata, qué piensa de ciertos temas, cómo se comporta conmigo ante el enloquecimiento hormonal.
Qué tristeza que no se le pueda decir nada a esas mujeres que hablan como les tocó en la feria, qué desperdicio de energía el mío cuando intenté mostrarles que estaban equivocadas, por lo menos conmigo, que no hay necesidad de exprimirlos, ni de ocultar los sentimientos, ni amaestrarlos para que después puedan leer mis pensamientos, que no debo aprender a ser "mujercita" para tenerlo atado a mi lado, ni debo dejar de ser yo y aprender el autocontrol asfixiante que provoca las enfermedades.
Ese par de brujas que me querían meter a su club maléfico, no me conocen, ni lo conocen, si saben de nuestras penas de amores mutuas, ni de la mágica comprensión de nuestros cuerpos, ni de estas vidas paralelas que lograrán ir a la par gracias a no hacer nada de lo que ellas proponen.
¿Por qué tendría que no demostrar mis sentimientos, no dar dinero en el hogar, no ser cariñosa, no tener mi propio orden—que no el de ellas—, y dejar de gozar quien ahora muy bien sé quien soy por alguien que justo así me quiere?
¿Por qué querría yo parecerme a ellas, si no fueron exitosas en sus relaciones? A ver...
No daré nombres y apellidos, no les daré la importancia que exigen.
Mujeres del mundo: que así como son, así las quieran, no se modifiquen a imagen y semejanza de nadie.

sábado, 20 de octubre de 2012

Sospiro


Suspiro, ¿por qué suspiro? Porque extraño, porque todo es extraño, porque no se trataba de esto y sí, porque todo es serio y divertido a la vez. Demasiada aventura programada en tan poco tiempo. Suspiro por falta de espacio, por falta de calma y por falta suya.
Ten siempre cuidado con lo que desees, dicen; debe ser cierto. Jamás imaginé que fuera así, tanto remolino, tanto vaivén y ven-vai. Suspiro porque estoy tranquila.
Si lo estuviera más, estaría muerta, quizás.
No, eso no es cierto.
Suspiro porque ya no pienso en nada, porque cada día que pasa cierro los ojos y pienso: "¡Qué será de mí mañana!" Luego duermo y lo olvido todo, o lo soluciono en intrincados sueños, en donde no suspiro, tampoco orino.
Suspiro porque lo tengo en mi vida y lo extrajo; justo ahora lo extraño. Y suspiro porque no extraño otra parte, otra cosa, sólo añoro. ¿Cuál será el remedio de la añoranza? ¿Cuál será el remedio de la nostalgia? Es un dolor apenas, imperceptible, punzada inquietante que mengua las energías del día y que por la noche cae como negra grieta en los lagrimales. Por eso no digo nada ahora. Por eso callo siempre.
Suspiro porque ya no pude, y lo sé, pero suspiro. Esas cosas que se llenarán de polvo, como en un museo que ya nadie visita porque hace daño. Me rebelo. Si tan siquiera fuera más fácil y pudiera dejar de sentir las cosas de golpe...
El suspiro también es de miedo, miedo a la verdad, miedo a ser sincera, a perder la calma, a hacerla perder. Esa artificialidad que cala. Será que finalmente todo quede sin aliento y pueda volar por los aires vanos de la ventana entreabierta que da a la nada.


El suspiro de las inquietudes del mundo.