viernes, 19 de julio de 2019

Día cinco punto cinco.

Hoy simplemente estuviste muy cansada del día de ayer.
Hoy te levantaste y tomaste las cosas con calma. Limpiaste, te bañaste, arreglaste la basura, comiste y te fuiste a dar clase.
En clase estabas más dormida que despierta; sólo esperabas a que dieran las ocho para regresar a casa y seguir con la rutina del viernes.
La rutina. La rutina rompe relaciones, como la que tuviste antes de esta, ¿será la rutina la que arruine la que tienes ahora? Esperas que no.
Hoy te dijeron que los hombres, entre más temprano salgan de casa, mejor. No estás de acuerdo. A ti te gusta que tu amor esté en casa, aunque esté en silencio, aunque esté trabajando y no te haga mucho caso. Te gusta hacer cosas bonitas con él, ir al mercado, a comprar el pollito, la carne, que acá es muy buena, a buscar trabajo juntos.
Ayer te encontraste solitaria en la ciudad. Te aprendiste nuevos caminos, y no, porque él ya te los había enseñado. Recordaste otros tantos. Esa ciudad tiene algo que no te gusta del todo, las lomas, eso debe ser, pero la gente sí es amable, aunque algunos son algo snob (no lo digas fuerte, sobretodo donde vas a dar el taller). Los encontraste demasiado jóvenes y en tendencia para tu gusto, de esos chicos que tienen ese tonito, pero que no pueden resolver un problema sin pedir asesoría, o sí, pero siempre tienen cara de perdidos. Así como perdida te encontrabas tú en el mercado, tratando de hallar el baño, o perdida estás en esas calles, porque no entiendes dónde hace la parada el camión, o perdida vas por la vida, sobretodo allá, donde todo te es ajeno y no tienes quién te auxilie.
Has tomado una decisión y sí, no seguirás con la postulación del trabajo. Necesitas el recurso, pero el costo físico es muy algo. Seguirás en la pesca de empleos.
Tienes hambre, ¿habrá algo de cenar? No quieres cocinar, ¡qué flojera! Y pensar que acá cerca no hay ni tacos, ni nada; tendrías que ir más lejos y eso no lo quieres. Te duelen los pies de tanta caminata.
Si él estuviera aquí, te los sobaría, te consentiría, o no, porque a veces se le olvida, o a veces él se siente mal de su dolencia, como hace una semana.
Ya mañana lo irás a ver. Te vas a quedar el fin de semana allá. Te dice que hay feria, habrá que ir, porque a ti te gustan las ferias, aunque no has podido ir a ninguna de por acá, no sabes cuándo son y, cuando llegas en la noche, lo único que quieres es descansar.
Hoy estás aquí, mañana, con él.

jueves, 18 de julio de 2019

Día cuatro punto cinco.

¿Dónde es aquí?
Te levantaste, aseaste, vestiste, maquillaste, desayunaste, saliste. 
Tenías una cita para una entrevista de trabajo.
Todo bien, al parecer, ni tan bien. No te gusta el horario ni la idea de salir a las 3 pm y haber perdido ya tu tarde, porque no está tan cerca del hogar, además de que sueldo que plantearon en la oferta es muy bajo para la carga horaria.
Te pidieron clase muestra. La darás. Ya verás qué pasa.
Después fuiste a la capital del Estado a ver algo que sí te interesaba: La forma de pago de tu taller. Quedó todo aclarado, y más: te dieron de alta como proveedor. Eso suena bien, bastante bien, de hecho, ya puedes ofrecer cursos, conciertos y cualesquiera cosa al Estado, suena interesante…
Caminaste mucho, como loca, y caminaste más porque llevabas mucho peso y taconcitos, oh, taconcitos, no se ven tan altos, pero de andar en las pendientes de esa ciudad y luego cargando el costal de comida de tu gata, uf, te cansaste.
Estás que casi ni escribías tu entrada diaria, pero decidiste hacerlo, porque te emociona el hecho de dar un taller que te gusta, de que tal vez hagas feliz a las personas. Ojalá sí se inscriban varias personas, será bueno para todos, para ellas, para ti, para que te acepten más talleres o más propuestas y hagas cosas bellas.
Cosas bellas, todo lo contrario de insertarse en el sistema. Ahí sí que no. El sistema no tiene belleza, el sistema es sólo un medio para obtener dinero, pero ¿a qué costo? Al de lo bello. Así no te gusta, así no juegas, así no te interesa. Tu vida ahora versa en mover mentes a través de EL ARTEEEEE, y no de lo que un sistema educativo dicte, esa no es forma de vivir, ni para ti, ni para los que estén en contacto contigo.
Tú sólo quieres un trabajo que esté cerca de ti y que te guste un poco, por lo menos que no te desagrade o que, si está lejos, te haga sentir cosas, te haga querer jugar más y más. Sí, ya te vas a empezar a mover a ello; ya casi no tienes nada que te frene.
Ya pronto…

miércoles, 17 de julio de 2019

Día tres punto cinco.


Te levantaste. Te querías quedar más tiempo en la cama, pero no pudiste. Afuera hay un ruidal; una máquina ha estado haciendo algo en el terreno de al lado. Te levantaste. Recordaste que tenías mucho por hacer hoy: Salir antes de las 12 por el señor que vende el líquido anti-bichos y ya, bueno, no era mucho, pero de pronto ha entrado una llamada.
Te pidieron entrevista de trabajo mañana a las 11, con recomendaciones personales y laborales. Entonces tuviste ya mucho por hacer. Le pediste a tus amigos y a tu amor que te ayudaran en ello, todo antes de las tres, porque de todos modos tenías que salir al centro por tu medicina y por tus nueva chanclas, porque las anteriores ya fueron.
Tantos años que estuviste con ellas, más de diez, quizá. Salieron buenas.
Te mandaron los archivos. Una amiga ya no pudo, pero aún así te apoyó. Ordenaste los archivos y saliste.
Antes de salir por el líquido anti-bichos, Asuka estuvo persiguiendo una bonita lagartija. Por más que luchaste porque se escondiera, por más que la distrajiste de su cacería, nada, la lagartija quedó en la panza de la gata. Tendrás que pensar una forma para que no cace tanta fauna. Fufú no caza más que cucarachas y algún insecto, pero Asuka, ella es afecta a los grillos y a los reptiles. Bueno, de menos no has visto roedores, esos te dan grima.
Y de todos modos, el señor del líquido anti-bichos, a pesar de que saliste corriendo de casa, no fue al tianguis hoy. Esperas que el miércoles siguiente sí venga, que si no…
Saliste al centro. Imprimiste las cartas de recomendación, tu currículum, fuiste por tus chanclas nuevas, son rositas, no había amarillas, fuiste por tu medicina, sacaste dinero y…te sentaste en un café. Te quedaste ahí solita tomando un café con cuerpo y comiendo una oblea con cajeta que habías comprado frente al banco. En ese momento aún tenías la panza rara, pero ni modo, se te antojó y punto. Quisiste parar un momento del día del ir y venir, del día inesperado, porque sabías que al regresar aún tenías que arreglar otras cosas del trabajo interminable, de años, que deseabas desde la semana pasada darle cran y mandarlo al asesor.
Llegaste, te pusiste a terminar de poner las páginas de los libros, ordenaste, enchulaste y así, sin más, porque no quieres saber nada más, porque te frena, lo mandaste, (también lo mandaste a tu amor). En este día no has hablado casi con él, o sí, no te acuerdas, porque estuviste mucho tiempo con la mente ocupada en no sé qué, en las cosas por hacer mañana, en que irás a una entrevista de trabajo y luego irás a la casa de cultura para ver cómo será tu pago.
También te llamaron del lugar donde laboras, te preguntaron por tus sábados. Les dijiste que están libres ya, que te tomen de maestra, (pues si en la otra escuela nomás no quieren abrir grupo pues…), y esperas poder tener trabajo, y que lo otro te deje de frenar, porque es una pavada, para poder hacer más cosas, para tener menos pendientes, porque ya te estás creando unos nuevos.
Te meterás a bañar, porque mañana sales temprano de casa.
Todavía te falta ver bien dónde es la cita. Uf.

martes, 16 de julio de 2019

Día dos punto cinco.



Oscuridad.
Ansiedad.
Te levantaste ansiosa, porque te dormiste ansiosa. Tuviste ganas de llorar todo el día, lo hiciste sólo después de las cachetadas que te propinaste porque la voz no salía, no salía. ¿Por qué no respiras?
Le escribiste a tu amor que te refugias de la ansiedad comiendo y nada, no puedes comer. Te volviste a poner medio mala; pero estás convencida de que no es otra cosa que colitis nerviosa. Odias la colitis nerviosa, te priva de ti, de tu comer; la odias porque la colitis nerviosa eres tú.
Fuiste a chequeo con la doctora e igual, lo mismo que te había recetado antes. ¿Qué podrás hacer más por ti?
Tranquilizarte, olvidar, dejar ir. No sabes cómo hacerlo; nunca has sabido cómo hacerlo.
Por la tarde te pusiste a ordenar la bibliografía de esa cosa interminable que has estado haciendo por años, como mil. Ahí sí que tuviste un gusto. Volviste a ver los libros bonitos, las lecturas agradables. En realidad sí, el kitsch es el lugar en donde el Hombre puede resguardarse del horror del mundo exterior. Estás totalmente convencida. (Ich bin unbedingt).
Un ratito de gozo, porque tus libros están bonitos, porque le prometiste a tu amor que cuando todo esto terminara, se los prestarías, para que los leyera y entendiera más tu mente.
Justo en este momento acabas de recordar que antaño le decías a tu bella ex: "Si muero, dale mis diarios a A…, él sabrá qué hacer con ellos." Tus diarios. Cuánto tormento guardas en ellos.
Ya es tarde, ha acabado el día. Una buena amiga te ha escrito que no te desgastes en pelear en vano con la gente de las redes sociales, pero si una de esa gente era tu amiga de la facultad. ¿Está viendo y no ve? No sabes soltar, lo sabes, y ella tampoco lo verá. Es una lástima, pero es más lástima que te has enfermado del espíritu, del alma, del ánimo, que tus males físicos son un reflejo de tu estado emocional. Te sientes al borde. 
Estás cansada en verdad de ver por ti, de sostener, de no bajar la guardia, de temer que algo malo pase, de cuidar y cuidarte. Pensaste en dormir el resto de la tarde, pero había cosas por hacer, tenías que comer y, si dejas todo apagado, los malignos vienen y se esconden para darte sustos.
El miedo paraliza u obliga a avanzar. A ti el miedo te está haciendo avanzar al lugar oscuro de la desesperación.
Quizás estás exagerando, estás un tanto fatalista. Quizá mañana, cuando salgas, todo huela y se vea mejor. ¿Y si no? 
Ya bajó la gata Isis, la amas por sobre todas las gatas. Tu gatita hermosa está echada sobre la caja, no te mira, pero te acompaña. Es su hora de estar contigo. ¿Por qué dicen que los gatos no quieren a sus humanos? Son unos tontos.

lunes, 15 de julio de 2019

Día uno punto cinco.

¿Cómo fue tu día de hoy?
Tu día fue el día que no habías planeado.
La noche anterior te cancelaron tu cita del dentista, así que te quedaste en casa a hacer las cosas de casa. Como no tenías internet, llamaste y resultó que había falla general y que llegaría pronto. Llegó.
Tras desayunar y ponerte a enviar unos documentos pendientes, llamar para pedir una cita para entrevista de trabajo. Más correos y bueno.
Decidiste cantar un poco hoy, porque tenías tiempo sin hacerlo y DEBES EJERCITARTE.
Cantabas bien, bastante bien, de hecho. Te sentías casi feliz, cuando viste que un alacrán cayó a tu cama. El horror.
Estabas grabando Du susser Freund, viste que no se movía, así que decidiste terminar de grabar. Luego fuiste por un bote y un cartón para quitarlo de tu colcha y darle muerte, pero, cuando pusiste el bote encima, el bicho ¡desapareció!
No podías creer lo que había pasado, parecía que habías soñado. Tras unas cuantas sacudidas, el infeliz salió de su escondite dentro del bote y se dio a la fuga entre las cosas de tu cama. Como tenías tu computadora, almohadas y partituras, el infeliz se escondió en todas ellas. Fue terrorífico. Luego se fue abajo de tu colcha, ¿qué hacer? Desapareció de nuevo. Sabías que tenías que encontrarlo, que era cuestión de vida o muerte, pues esa especie es muy venenosa.
Y estabas sola, aterrada.
Primero echaste el veneno que habías comprado, esperaste un poco a que saliera, a que cayera, y nada; luego quitaste las cosas con sumo cuidado, la colcha, las almohadas, nada aún y, después, allí estaba, ¡ya dormido dentro de tu sábana! Aún más aterrador.
Lo quisiste poner dentro de un vaso transparente y no se soltaba. Lo quisiste aplastar con tu chancla y, tampoco se aplastaba, el colchón es demasiado suave. Lo aplastaste con el matamoscas, y nada, luego el matamoscas y un plato; seguía vivo. ¿Cómo lo podías exterminar?
Tuviste que ser más cruel. Lo pinchaste con un fierro largo y delgado como aguja que no sabes ni por qué lo tienes y lo trajiste acá. El pobre bicho se retorcía y atacaba con su aguijón. Lograste llegar al baño con el alacrán en un vaso, aún ensartado, y allí le diste fin.
La imagen de un animal mortal sobre tu cama te atormenta aún; han pasado ya varias horas.
Te quedaste ansiosa y desesperada, sobretodo porque unos minutos después, encontraste otro de esos animales en la pared y no lo pudiste matar. Escapó, herido, pero escapó.
Llenaste tu cuarto y el de al lado de todo tipo de cosas para tratar de evitar que vuelva alguno esta noche.
Estás muy inquieta. 
No has encontrado sosiego.

viernes, 12 de julio de 2019

Día cinco punto cuatro.

Hacia el marcado nuevo.
Te levantaste. Hoy fuiste a ver a la doctora para darle seguimiento a tus males. Sigues medio mala, pero esperas mejorar ya pronto. Aún no tienes ganas de comer mucha cosa, y mejor. Antes tenías más antojo; ahora ya no. Ahora te da algo de asco oler las carnitas y ciertas otras cosas en la calle. ¿Qué será?
Hoy fue día de limpieza. Barriste y trapeaste, todo bien. No pensaste en mucho, salvo en que pronto tendrás taller. Tienes que prepararlo bien, para que a la gente le guste y te den más horas y más talleres. 
Algo para hacer feliz a todos.
Ni modo, si no te llaman acá, tendrás que viajar un poco más. Ni modo.
Mañana vas a un documento que te falta. Sólo eso.
Las cosas van.
Mañana esperas ver a tu amor y darle comidita rica, ¿qué será bueno prepararle?
Hoy no tienes muchas palabras.
Hoy te diste cuenta que has estado desgastada mental y emocionalmente.
Hoy te acordaste de aquél; sabes que no debes.
Hoy te estás ahogando con tantos aromas que tienes en la planta alta, pero es necesario para evitar a los indeseables. ¿Será que el producto que compraste funcionará?
A saber.
¿De verdad la gente está tan mal? ¿De verdad la empatía ya no existe?
Algún día tendrás que hablar con tu amiga, para saber el porqué de su cambio.
¿Quién querrá venir a visitarte?
En agosto comienzas el taller. Estás emocionada.
Te dio hambre, ¡qué extraño!

jueves, 11 de julio de 2019

Día cuatro punto cuatro.

Aquí me bajo.
Te levantaste. Hoy tuviste cólico, no muy fuerte, pero de esos que te quitan las ganas de andar, te dan sed y te debilitan.
Ayer compraste col morada; cinco pesos. Fue una ganga. Ayer compraste papas; catorce pesos el kilo, medio caro, pero necesitabas papas. Compraste unas chuletas de puerco. El carnicero las ahuma bastante bien. Necesitas comprar arena para Isis, que ya se le acabó. ¿Cuál fue la que salió buena? Ya irás. Hoy ya no fuiste porque saliste a hacer unas compras locas para la casa, entre incienso y velas de tapita y, de pronto te has debilitado. Por suerte, viste el transporte que te lleva a tu casa justo en la calle del Mercado nuevo, ¡quién iba a decir que también pasaba uno de esos por allí! Ya comprarás el aguardiente y lo demás otra ocasión. Estabas cansada, y con algo de prisa, porque resultó que te llamaron para que mandaras tus documentos a la casa de cultura, porque sí requerirán de tus talleres, uno o dos, esperas que dos, para que valga más la pena el viaje, y esperas que paguen más o menos bien, quizá mejor que en la otra casa de cultura, en donde quieren que des alemán (qué fiaca).
¿Y los masajes?
Nadie se ha interesado, nadie. Ni modo.
¿Y las clases de canto?
Tampoco nadie te ha llamado. La última persona que se interesó, te citó y no llegó.
Esperas que pronto se pueda hacer algo más por la lucha de las damitas, esperas poder hacerte un espacio y tal vez conocer personas con intereses similares a los tuyos. Hacer tertulias lindas.
También has aplicado para maestra de canto. Esperas poder llamar mañana para hacer cita, a pesar de que has enviado tu curriculum. La gente no se anima mucho a darte la oportunidad, a pesar de parecer estar calificada, y mira que sí te gusta dar canto, y mira que sí te gusta dar talleres y hacer feliz a la gente.
Hoy has comido mucho; se te ha antojado comer mucho. Ojalá no te arrepientas. Tal vez no, tal vez baje la comida. ¡Uy, y el cólico que finalmente se fue, como a eso de las 5 de la tarde!
Estuviste charlando con tu ex. La extrañas. Extrañas cómo habla y sus puntos de vista. Si por eso te hiciste su amiga y eso te encantaba de ella cuando andaban. Te gusta mucho la gente inteligente, que puede ver más allá de lo evidente, hasta el futuro —a pesar de sí mismos—. Si la invitaras a tu casa, ¿vendría? Tal vez no, tal vez necesites ir tú, ay, pero con prisas no es bonito el ir a ver a la gente.
Mañana será otro día y pronto verás a tu amor. Ojalá tengas un tiempito para arreglar la bibliografía y chulear aún más el texto ese pendiente que tienes de varios años.
Que mejore tu pancita.

Hoy, hace… dieciocho años todos sentimos un eclipse total de sol.

miércoles, 10 de julio de 2019

Día tres punto cuatro.

 Te levantaste con un propósito, e hiciste muchas otras cosas más.
Avanzaste, a pesar de tu malestar. 
Ya casi terminas —otra vez— lo que llevas haciendo por años. Te acuerdas de una amiga diciéndote que ya terminaras (como si eso hubiera sido fácil, 95 páginas de un sólo capítulo, pocas revisiones a pasos, revisiones completas, tras un año de trabajo, y nada) Tú ya querías volver a cantar; tú ya querías hacer lo que mejor sabes hacer, o no, pero eso que has estado haciendo por años, eso que te han cambiado, eso que te han modificado, eso que empezaste por casualidad, que moviste según tu parecer, que te movieron según el otro parecer, que nunca miraron, eso, tal vez, sólo tal vez, porque estás a merced del ánimo y gusto de extraños, puede que termine este año.
Ojalá.
No quieres saber más del tema, bueno, del tema sí, pero no de lo otro. No quieres hacer más de eso que no tiene caso, que a nadie le importa (ni a ti, como lo dijera un otro que se cambió de rostro y de nombre).
A pesar de tus malestares, de que la doctora no estaba, de tu hambre, del calor, lograste avanzar.
Ahora sólo te falta un poco, un poco, un poco…Y en ese un poco llevas tres o cuatro años, ya no lo sabes bien. (Ya ni quieres saber, te da vergüenza siquiera hablar de eso).
¿Y cuando suceda el evento de "churror" irás a invitar a alguien?
Eso tampoco lo sabes.
Tú quisieras ya ser libre.
Miras los rayos, escuchas los truenos, oyes el viento. Tú quisieras ser esas cosas, entregarte a Natura y dejar de pensar en tanta vaina, porque la vaina muchas veces no trae más que odio, resentimiento, jodedera. A ti te gustan las cosas simples, y también complejas, pero no te gusta que se te moleste, que se te niegue a ser tú, a ti, que tanto te costó ser tú.

Ojalá las cosas fueran más fáciles, y no. Ojalá pronto pudieras tener un poco más, para hacer aún más, y sí. Ojalá de los ojalases que tú fueras lo que soñaste, y no sólo esto que sí soñaste, pero que es lo parcial de lo que te pensaste cuando eras más joven, porque sigues siéndolo, aunque te digan feo, es decir señora. ¡Qué muina que la gente le diga señora a las mujeres! ¡Qué ganas de avejentar a las personas! 
Ojalá de los ojalases que, más que jóvenes, tuviéramos el vigor para seguir adelante, así sin pena y casi sin angustia.
Te gusta el olor de tu cuerpo.

martes, 9 de julio de 2019

Día dos punto cuatro.

No hubo día uno punto cuatro porque regresaste con tu amor, pero como si lo hubiera habido.
No tuviste el mejor de los días, ni ayer, ni hoy. Todo fueron malos entendidos, irritabilidad y aislamiento. Ambos están mal.
Hoy mejor trabajaste. No quisiste gastar tu energía en más pelea, aunque sí hubo la hubo.
¿Qué les pasa?
Que están lejos, que están irritables y están mal, físicamente.
Tu amor tiene el dolor feo que a veces le da y se pone malo.
Tu estómago no está del todo bien. Te dice que no haces dieta, sí, pero te da la ansiedad de estar sola y de dejar echar a perder la despensa porque sólo estás tú. Ni modo y comes.
Tal vez actúas mal.
Estás cansada de no poder bajar la guardia, otra vez, de estar al pendiente de ti y no poder simplemente dejar las cosas a medias.
Cuando termines de escribir esto, saldrás a darle de comer a las gatas. Luego, mañana, debes terminar lo poco que te falta por terminar de la labor de años; luego, el jueves, irás por tus pendientes contra los alacranes y más comida para las niñas, y a imprimir el examen del viernes; luego, el viernes, limpiarás e irás a dar clase.
Esperas que para ese día te encuentres mejor, sino, ya no sabrás qué más hacer.
Leíste que los fermentos y los almidones pueden ayudar a fortalecer tu barrida flora intestinal. En realidad, no pensaste que los últimos medicamentos te fueran a perpetrar tal mal, y no lo pensaste porque esas cosas son las que te dice tu amor, porque tú, ni ahora, ni nunca, estarás acostumbrada a los efectos secundarios que una medicina hace en tu cuerpo. Nunca lo tomas en cuenta.
Te sientes desvalida, igual él. Están condenados a estar lejos y seguir haciendo lo que se supone tienen que hacer, hasta que casi finalice el verano.
Mientras tanto, tendrás que andar con la guardia alta, andar con tus pasitos de siempre y quedarte callada, oyendo tus pensamientos o los maullidos de los gatos.
¿Alguien contratará un masaje?
¿Alguno querrá lecciones de canto?
Bueno, también de alemán, pero eso no te emociona mucho, lo has dicho ya antes.
La gata Isis sigue cariñosa y jodona, y eso es bueno.
Ojalá sí acabes mañana lo que tienes que acabar, para que lo mandes y te desafanes de eso a la brevedad posible.

domingo, 7 de julio de 2019

Domingo tres.

Fufú y Asuka

Lo extrañas. En verdad lo extrañas mucho. Extrañas hablar con él, contarle tu día,  lo mínimo y lo máximo. Lo que te duele, lo que te asombra.

Mañana vas a regresar con él a casa, aunque esta noche estarás sin él.
Te han dicho por ahí que no aguantas nada. ¿Será eso? O será que estás un tanto aislada, bastante, que el silencio es tu amigo, hasta que no hallas otra salida para tu voz. Si por eso escribes, te dices, sí, pero él te falta.
¿Cuándo vendrá?
Cuando acabe su trabajo allá.
Te hace falta él, te hacen falta tus amigos, también tu familia.
Vinieron tus padres este sábado. Todo fue raro. Ve cómo no convives con tu padre, porque es difícil, y cómo con tu madre las cosas van, porque ya no vives con ella. Te dice que si no te interesa mudarte a otro lugar, cerca de donde ella vivirá. No, declinas. No es lo que quieres, la gente de allí no te agrada, es cerrada e hipócrita. ¿Más que la de acá?
Sí.
Te gusta tu vida acá, te gusta poder ver el Popocatépetl tan cerca; te gustan tus gatas; te gustan tus plantas; te gusta pasar tiempo con tu amor; te gusta pasar tiempo contigo; te gusta el pan de aquí; te gusta la comida de acá. Allá ni saben lo que es el sazón.
Te cansó un poco que el viernes todos estuvieran de fiesta, menos tú. Necesitas ver gente en plan relajado. ¿Cómo hacer amigos?
Todavía te lo preguntas.
Ojalá llegara alguien, como la niña sin un ojo del hospital cuando eras pequeña, y te lleve de la mano por el lugar y sea tu amiga sólo porque estás ahí.

viernes, 5 de julio de 2019

Día cinco punto tres.

La palmera en mi escuela.
 Te levantaste. Hoy fue día de limpieza, como todo viernes, pero llevaste la limpieza más allá. Es mejor desechar lo que te hace daño, ¡como la diarrea!
Ni modo, si hay diarrea, que se vaya, lejos, porque ya no sirve. Agradeces entonces que desaparezca, que tengas un baño con presión y puedas deshacerte de lo que hace daño.
Ojalá fuera tan sencillo con las personas.
Piensas que no tienes por qué recibir insultos de un conocido, cuantimenos de un desconocido.
Respiras hondo y tratas de pensar en cosas gratas. En lo rico que huele el azahar afuera de tu casa, en los cuernitos que deja ver ya la luna. ¿La habrá visto ya tu amor?
Hoy también fue un día cansado.
Hasta tiraste los mangos mosqueados que dejó la casera; fue lo mejor. De por sí todo está lleno de todo tipo de moscas, mosquitas, moscos, todo. Eso sí que te harta. Te disgusta bastante que las moscas te ataquen a la cara, que los moscos te piquen cuando necesitas hacer algo de precisión. Es molesto. Ya estás pensando una buena forma para tener tu hogar libre de moscas…Ojalá haya alguna.
Te quedas pensando. ¿Estás mal tú? ¿Tú te pones de víctima? ¿Tú eres la que dice que los hombres le han obstaculizado la vida? ¿Acaso has escrito eso?
Tendrías que volver a revisar esa redacción…
La acabas de leer. No, no dice nada de eso. La persona que te atacaba está en un mundo lleno de odio y de rencor, lleno de miedo. Le falta un curso de comprensión lectora, pero bueno, eso no está en tus manos, está en las suyas. Dejémoslo ahí.
Fuiste a dar clase. Tus alumnos siempre tienen sueño los viernes por la tarde, ¡cómo no!, pero ni modo. A aprender alemán. La verdad, también tú estás desmotivada con impartir alemán. ¿Y las otras chambas? ¿Y la creación? ¿Y ayudar a la gente para que sus mentes vuelen?
Si bien, tus chicos no son malos, tú necesitas crear otro tipo de lazos, donde sientas la vida que corre por ti, así como los peluches de tu gata Isis, la panza calentita de Fufú o la calidad traposa de Asuka.
La noche en mi calle.

Las adoras.








¿Cuándo será el momento en que tu ser femenino vuelva a salir a dar brillo?
Mañana vienen tus padres, también tu amor. Ya mañana será otro día.

jueves, 4 de julio de 2019

Día cuatro punto tres.

Asuka y Fufú, en medio una lavanda.
Te levantaste y aprovechaste tu día.
Cantaste, no bien, no mal, cantaste. Traes un asunto raro con tu técnica, no sabes si lograrás desenmarañarlo. Necesitas retomar tus lecciones, pero cómo, no por el momento.
Hoy estás cansada.
Cansada de que algún masculino desconocido te rebata las cosas, que si el feminismo, que el aborto, que el aborto gratuito, que si la identidad de género, que hombre-mujer, no más, que la naturaleza, que la terquez.
La terquez es de ellos. Porque al llegar a rebatir y decir que ellos también existen, que nosotras nos debemos responsabilizar, que somos unas feministas que queremos imponer el culto a la MENSTRUACIÓN, que todo lo queremos ver a través de nuestra perspectiva, que no tenemos sentido del humor porque no nos reímos de los chistes machistas (el es un chiste no es válido si está ofendiendo con una generación burda), (el tolerar insultos, segregaciones, violencias, conceptos que han demostrado ser perjudiciales para la humanidad, tampoco es válido). Al hacer eso, pareciera que los masculinos quieren deslindarse de las responsabilidades, como si el hecho de que una mujer expresara sus opiniones fuera directamente en detrimento de él, como si todo en su vida versara sólo de lo femenino y él estuviera sojuzgado a ello, como si se le impusiera el "Mundo de la mujer" en todo momento. ¿Será así? O será simplemente que tiene miedo al ver que no todo es penes, testículos, virilidad, voz de mando, gerencia, autoridad. ¿Será que el masculino tiene miedo de explorar el resto del mundo y que termine gustándole? Eso no lo sabes, sólo te aventuras.
Aunque sí, históricamente el hombre teme a la mujer.
Y pues sí, tenemos cierto culto a la MENSTRUACIÓN, porque, muchas, tras bastantes años, hemos hecho las paces con nuestros cuerpos y esperamos que las más jóvenes puedan ver que no es desagradable habitarnos. Tú sabes bien cuánto te costó lograr aceptar tu masa, aceptar tus habilidades y tu falta de nalgas. Tú sabes bien cuánta joda y dolor fue vivir con una toalla sanitaria puesta entre las piernas por años y manchar por todas partes, porque la manufactura fue cada vez más deficiente y porque el material que están usando cada vez es más perjudicial (pero nadie dice de qué están hechas, ni cómo), pero que después, gracias a la copa MENSTRUAL, todo eso quedó atrás y si manchas es porque eres una loca descuidada y te vale, y si tienes dolor es lo mínimo a comparación de los días que prácticamente necesitabas incapacidad. 
Tú sabes el largo camino que tuviste que hacer para decir que tu cabello chino es maravilloso y no una bola enmarañada eternamente, causa de tus gritos matutinos de la infancia, uf, y cuando se te empiojó…
Tú sabes lo que fue crecer sin guía moral y descubrir tu sexualidad de forma no ortodoxa, más que la sexualidad, el placer, y gozar sin culpa y luego descubrir que hay diversas maneras de compartir el cuerpo: no sólo con hombres, sino también con mujeres, y que eso es lo más delicioso y maratónico, lo inimaginable.
Tú sabes lo que es el dolor del desamor y el terror de la codependencia. Sabes los caminos más oscuros al lado de una persona, como también conoces los caminos vertiginosos y luminosos al lado de otras personas.
Sólo tú sabes todo lo que te ha costado finalmente ser tú y luego viene un papanatas a querer rebatir.
Bien sabes el porqué de lo que dices, el porqué de tus defensas, porque han sido parte de tu vida, porque has visto que ese podría ser el mejor camino para muchas otras compañeras. Abrazas más que nunca la diversidad sexual porque siempre estuviste con ella, porque no le hace mal a nadie, porque se trata de derechos humanos, no de imposición, como otros quieren hacer pensar.
Lo haces, porque lo sabes, porque la claridad, la honestidad y el placer tienen que estar unidos para una mejor educación, para crear la empatía que tanto hace falta, porque has visto cómo confundir a la gente con términos vagos, con prejuicios, con doble moral y con restricción sexual simplemente crea individuos neuróticos, fuera de sí, infelices y violentos.
Sabes que la falta de empatía está matando gente.
Lo que no sabes es por qué no lo están viendo, por qué pareciera que piden a gritos volver a la represión moral.
Tú no quieres vivir en ese mundo.
Y volviendo, ¿por qué defiendes tus ideas sobre la MENSTRUACIÓN y el feminismo? ¿Sólo por patear el avispero? Porque deseas que algo de eso quede pegado en las mentes de las más jóvenes y sean felices más pronto.
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Me da gusto que hayas cumplido con las metas del día, entre el trabajo de años, como el reto de cambiar el tanque de gas.

miércoles, 3 de julio de 2019

Día tres punto tres.

El cerro de la Chichi, parte de la cordillera del Tepozteco y parte de la Sierra
del Chichinautzin.
Contratiempos, contratiempos. Digamos que no tuviste contratiempos. Este día donde también ibas a hacer ese extraño trabajo y vino la casera y familia, a machetear el predio. ¿Qué ganas tiene la gente de dejar pelona la tierra? La yerba crece y protege la tierra de la quemazón de estos lares. Y luego echaron alguna cosa al rededor de los árboles. Tuviste que llegar a poner ramas encima con la esperanza de que tus gatitas no fueran a pisar esa cosa y terminaran envenenadas, porque te dijo la casera que es tóxico. ¡Pero si tienes gatas! Tienes gatas, puso un maldito insecticida. ¿Para qué? ¿Para qué la casera codicia las frutas que ella no viene a cosechar?
Si los murciélagos se las comen de noche es porque nadie las ha arrancado del árbol.
Si las iguanas se las comen cuando caen, es porque las tiró la tormenta, porque nadie las arrancó antes. ¿Para qué la casera quiere matar a los insectos de la tierra?
¿Y los grillos?
¿Y los sapos?
¿Y las cigarras?
¿Y las luciérnagas que vienen más adelante?
No dices nada. Tampoco te ofreces a tirar su basura. Te molesta que eche veneno, aún sabiendo que tienes inocentes a tu cargo.
Después sales a buscar algo que no encuentras.
Vuelves. 
Volviste a esperar una clase que ya no diste. No llegaron, ni llamaron, mi mandaron mensaje. Pero tú sí llamaste antes para confirmar. Nada. La cita era a las 6:30 y ya van a dar las 8 de la noche.
Quieres salir por un elote. Lo harás.
Ya quieres irte a vivir a tu terrenito para tener todo enmontado a tu antojo, para cuidar las plantas y que tus gatas se den vuelo. Ojalá ese día llegue pronto.

martes, 2 de julio de 2019

Día dos punto tres.

Los mangos de la casa.
Hoy no saliste. Hoy dormiste con tu amor, porque vino en la nochecita hacia ti, aunque se levantó temprano y se fue. Te quedaste dormida un poco más, hasta que sonó el despertador. Sonó, sonó y sonó. No se calla. Te levantaste y comenzaste ese extraño empleo que te ofrecieron. Es algo retador, ¿qué sabes tú de pedagogía y didáctica? Te es aburrida, pero el material ya lo tenías y sólo tuviste que guiar la lectura. Mañana te toca algo parecido. En fin. Lograste recordar lo que es llevar talleres de lectura, ¡oh, ese gran empleo!
Hace unos días una de tus ex-alumnas te dijo lo más bonito que nadie te había dicho antes (ni te dirá) Será que en verdad eres mala maestra, por lo menos de alemán, quien sabe, será que estás cansada de ese empleo.
Tu ex-alumna te dijo que el taller fue genial para ella, que hizo nuevas cosas y que a veces aún escribe. Fue tan bonito. Nadie te dice ese tipo de cosas. Eres una roca como profesora. Los odias a todos.
¿Por qué terminaste dando clases de alemán?
¿Por qué no estás dando otras clases?
Eso querrías, tal vez.
Tu vida es un completo tal vez.
Tal vez te aprueben los talleres, tal vez hagan difusión en el centro cultural, tal vez te llamen para tomar más clases, tal vez les interesen tus clases.
¿Qué demonios?
Hoy tuviste día de trabajo y lavado a mano de la ropa interior nueva. Viste la novela. Te pusiste a estudiar la nueva presentación.
Ojalá mañana te salga mejor que hoy.
.….
Aparece.

lunes, 1 de julio de 2019

Día uno punto tres.

No mucho qué decir, no mucho qué pensar.
Saliste a comprar ropa interior, porque estás harta de tanto brassier y quieres algo cómodo y acorde con tus necesidades, porque no te gusta ceñir tus senos, porque eso sólo te molesta la espalda.
Encontraste ropa bonita y acorde con tus necesidades.
Encontraste dulces.
Encontraste mermeladas y pastas.
Fuiste víctima de las campañas publicitarias.
Como muchos lo son.
Después te pones a discutir y te quedas pensando y sí, quizá sí, siempre fuiste así de radical, sólo que antes no lo expresabas de manera tan tajante, o tal vez sí, ya no lo sabes, pero te exaspera el ver que la gente no ve lo evidente, que al utilizar tal o cual concepto se está jugando del lado equivocado de la cancha, porque sí, estás convencida de que el lado equivocado de la cancha es todo aquél relacionado con lo que ha manado de la cúpula de la iglesia católica y de la cúpula de las derechas, que conste que dices la cúpula, no la variedad que hay abajo, la cual, por fortuna, es variopinta y razona mejor, sin absolutos, aunque tú a veces seas algo absoluta, como el hecho de ser absolutamente divina para tu amor.
Regresas a tu pensamiento. ¿Por qué se te crispan los pelos cada que alguien mienta la ideología de género?
Una ideología es el "1. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una personacolectividad o épocade un movimiento culturalreligioso o políticoetc." Una llamada ideología de género es utilizada para distinguir y denostar, para marcar lo diferente y resaltar su anormalidad con respecto a la supuesta normalidad de quienes utilizan ese término. Sí, una ideología es el conjunto de ideas, pero una ideología de género es utilizar ese conjunto de ideas para actuar en contra de la diversidad humana, para imponer su propia mentalidad retrógrada utilizando el argumento de la imposición en contra de su voluntad.
Aquí es donde te exaspera y da risa a la vez. Aquí es donde estás viendo justo lo que te choca de los católicos, de aquellos que dicen sufrir y ser perseguidos y maltratados por serlo, cuando en realidad eso no ha pasado, cuando en realidad su grupo ha sido el que más daño físico y moral ha hecho en la mentalidad de este país piñata.
Mucho que pensar y poco que escribir, por el momento, porque te falta la razón este día para armar argumentos suficientemente sólidos para rebatir a las gentes.
Te dispones a vestirte e ir por el pan con el muchacho de Calderón.

domingo, 30 de junio de 2019

Domingo dos.

Muchas emociones.
Tu amor ya se fue. Hicieron el amor con delicadeza y cariño, con un poco de dolor, como les gusta. Fue así porque tenías cosas a flor de piel.
Fueron a la marcha del orgullo gay. Te divertiste mucho. Sacaste fotos que esperas salgan bien; fue tu primera vez con foto antropológica y con Petra. También sacaste fotos de edificios que esperan no tiren pronto; fotos para tu proyecto de EL ARTEEEEEE, no, no lo dejas, ni lo postergas, le das su tiempo, así como te das tu tiempo.
Tuviste emociones gratas, diversión; te encontraste gente, no sabías que ese amigo ya tenía esposo. Te gusta ver gente en la calle y saludar.
Luego fueron a comer ramen y okonomiyaki, fue un exceso pero lo valió, más porque en tu lugar de residencia no conocen ni el ramen, ni el okonomiyaki. ¡Extrañas tanto la comida japonesa!
Como llevaste auto para tu excursión a la Ciudad de México, pudiste llegar más tarde a casa. Manejaste con mayor confianza; conoces mejor la carretera que conecta de Chalco a tu lugar de residencia. Tuviste una tarde tranquila, bastante agradable y hasta libre de lluvia.
Te gusta ser gay ahora más que antes, justo porque antes, aunque eras más bien lésbica, te ceñían más tus parejas; no te dejaban manifestarte abiertamente sobre tus gustos, mucho menos te permitían la diversión y la demostración alegre que implica la marcha del orgullo gay. Ahora no es así. Ahora puedes —y a tu amor también le gusta— ser gay, ser la bisexual que siempre has sido, feliz, orgullosa, cómoda contigo misma. Miras a tus compañeros manifestantes iguales a ti, felices, orgullosos y cómodos consigo mismos, porque, si no es abrigados entre la muchedumbre diversa, ¿cuándo?
A pesar de que siempre puede uno manifestar la preferencia sexual, no siempre se puede hacer de manera tan divertida y segura. 

Lamentablemente, en los centros laborales, en las familias, en el día a día, la gente no puede ser tan sí misma como se desea, so pena de, no sólo el desagrado, sino de la discriminación y la violencia. Tú sabes que así pasa. Y aún así, no bajas la guardia, y esperas que los demás manifestantes no la bajen, y estás ahí presente, frente a todos aquellos que se escandalizan porque van encuerados, con body paint, con plumas, con tremendos tacones, estás ahí demostrando que eres y que existes, que tus compañeros manifestantes existen y que sí son cómodos y felices, que su manifestación es válida en tanto a performance del día de la marcha del orgullo de lo que son; de lo que somos.
Tu amor es feliz, lo ves feliz y satisfecho; ahora que hay cada vez más gente de género fluido, ahora que hay más de aquellos a los que solías llamar Das, todos ellos que no sabes exactamente si son hombres, mujeres o quimeras, pero que no importa, porque son personas. Sí, tu amor es muy feliz entre lo diverso.

Pero el día acabó de manera trágica.
Al llegar a casa te enteraste de la desaparición de una compa de tu escuela secundaria, alguien con quien no conviviste mucho en tus años estudiantiles, pero que, después de muchos años, tuviste muchos puntos de vista en común con ella y te sorprendiste. La aprecias por eso, por madura, por fuerte, por inteligente, por seria. La aprecias mucho, así como todos los demás compañeros que convivieron con ella, porque sí, todos crecimos juntos en ese grupo, logramos algo, además de jugar fútbol y ser campeones de la mini liga del colegio. Estás llena de congoja, como ellos, imaginas con horror los posibles. Soñaste que ella ya estaba salva, y no. Al despertar, aún no se sabía nada de ella.
Te duele. Te da coraje. No quieres. No queremos.
Aparece, por favor.

viernes, 28 de junio de 2019

Día cinco punto dos.

Hoy no tienes mucho que decir. Hiciste tus cosas del viernes, como cada viernes. El señor de la basura sí se llevó tu basura esta vez, y qué bueno; dejaste la casa medianamente limpia, porque debe quedar limpia por lo menos una vez a la semana. 
Te quedas pensando en el noticiario que escuchas cada vez que trapeas, donde al locutor nada le parece, todo lo que dicen negativo del gobierno se le hace una exageración. Si la gente dice que está mal la obra, debe ser porque la gente sólo quiere ver las cosas mal; si la gente se opone a los nombramientos, cuando son evidentemente un favor, es porque la gente siempre está inconforme. Te preguntas por qué sigues escuchándolo, todo por la pereza de cambiar de estación. La pereza.
Tus alumnos esta vez no te sacaron tanto de quicio, son sólo chicos. Ya van como cuatro veces que les explicas el Akkusativ, ojalá lo aprendan bien, para la vida. Dicen que no vieron en la primaria las partes de la oración, que no saben lo que es el Objeto Directo, ¿es eso cierto? Si es verdad, eso explica todas las carencias en redacción. Temes del futuro. Y luego te quejas de los libros hechos a modo para fingir el fomento a la lectura, de la predicción, que, según, es sólo un ejercicio. ¿Cómo se acerca uno a un libro? Pues así, lo tomas, lo lees, tienes paciencia y pasas la página. Si es buen libro, te atrapará; si el tema te interesa, te atrapará. Todo dependerá también del estado de ánimo; no siempre se tiene humor para leer a los clásicos.
Fuiste con el chavo del pan de Calderón. ¡No tenía nada! Sólo había una telera solitita que se había tiznado un poco. Te la regaló. Le caes bien. Qué bueno que se le acabó el producto, pero ¡tú sí querías pan para tu amor! Ya será que el domingo le compres pan al que pasa gritando: "¡Pan de pueblo!" Será de nata, es el que más te gusta. Ya será.
Mañana será un día largo y esperas cumplir los objetivos.
Irás a la marcha del orgullo gay con tu amor. 🌈

jueves, 27 de junio de 2019

Día cuatro punto dos.

Hoy tuviste un día sorprendente. Hoy te despertó tu amor. Fuiste dichosa, a pesar de que tuvo que partir rápidamente. Te quiso sorprender. Te llevó bombones. Fuiste contenta, fuiste feliz. Lo acompañaste a la puerta en tu bata no vaporosa, así, sin chones, como te gusta dormir. Tu amor está muy guapo.
Después despertaste bien y viste con estupor cómo defendían el juzgar la vestimenta de una mujer, como si eso fuera causal de acoso. "La vestimenta decente no causa acoso". Pareciera que mi amiga no recuerda que no importando la ropa, los monos feos joden en la calle, en shorts, en pans, en vestido largo. Cualquier mujer considerada medianamente atractiva será sujeto de acoso sí o sí. Pero eso, al parecer, mi amiga no lo recuerda. Aún al final dijo que si su hija saliera con pantaloncillos cortos la regresaría a casa, porque no querría que ella se expusiera a los depravados.
Los depravados no ven la ropa. Los depravados ven a las mujeres hechas objetos y desean poseerlas, porque para ellos no importa la envoltura, no importa la mujer en sí, para ellos importa la acción de poseer.
Perdiste tiempo de tu vida tratando de comprender los argumentos deformes que aún plantea la gente, argumentos que usan los machos para justificar sus acciones y quedar impunes, argumentos que usan las autoridades para justificar su falta de acción y dejar impunes a los agresores, atenuar su falta. ¿De verdad no lo ven?
Tuviste un día variopinto.
Cantaste otra vez. Comprendiste mejor lo que tenías que hacer, aunque no fue del todo bella tu ejecución. Esperas volver a lograr una bella voz en un tiempo no muy largo; necesitas volver a ti. Tan lo necesitas que sacas fotos, que tienes ideas, que no plasmas, que mejor cantas. Necesitas otro guitarrista, porque el anterior resultó ser un tarado…
Te pusiste contenta cuando tu amor te dijo que sí fueran a la Marcha del orgullo gay, llevarás a Petra, sacarás fotos, ¿dónde están todos los rollos? Esperas tener aún alguno por ahí, esperas poder sacar buenas fotos, siquiera sencillas, pero buenas, no sin antes ir a comer ramen, ¡porque quieres ramen desde hace tantos meses! En tu nueva ubicación no conocen el ramen, menos el okonomiyaki. Hasta llevarás el auto para poder regresar más tarde a casa. Quieres cumplir todos los objetivos del día.
Estás contenta.

miércoles, 26 de junio de 2019

Día tres punto dos.

Tomates.

Dicen por allí que no todo es miel sobre hojuelas. Bien lo sabes, no te agüitas, tanto.
Anoche tuviste una desavenencia con tu amor. Tú querías una cosa y él, otra. Todo terminó en despedirse temprano y ver las series que estás siguiendo en su ausencia. ¿La razón? El trabajo.
Todo parece más pesado de lo que se pensaba, y no tanto, por el momento, por la execrable mujer, sino por cuestiones de pagos y cheques y cosas que ponen de mal humor. No, no todo es sencillo, ni quisieras que así lo fuera. Sólo hubieras querido que te contara su día, como te lo había prometido.
Al final simplemente se fueron a dormir; cada quien por su lado.
Hoy estuvo todo mejor. Hubo explicaciones, besitos y cordialidad. 
Él a lo suyo y tú a lo tuyo.
El quehacer, el tianguis, el cantar, el pendiente máximo. 
Hoy sí que avanzaste en eso, no sin quererlo mandar lejos, como siempre, porque estas realmente exhausta, harta, porque te sientes la más torpe en cuanto a análisis literario. ¿Para qué o qué? Tú sólo querías leer y escribir bonito, no querías otra cosas. Tú sólo querías escribir bien ficción y alguna que otra cosa (no te engañes, sólo querías escribir ficción). ¿Y dónde están tus sueños ficcionantes? Enterrados bajo más de doscientas páginas de un análisis que ya no quieres, ¿serán menos, acaso, serán ciento cincuenta? Bueno, si en el capítulo tres son noventa y ocho…En fin. Avanzaste.
También cantaste. Te diste cuenta que te falta toda la condición del mundo. Pensar que llegaste a estos rumbos con condición para cantar hasta un musical entero, pero ahora, ahora no eres ni la sombra de lo que hiciste hace un año. Aunque, a decir verdad, llegaste a estas tierras con dudas sobre tu técnica vocal, dudas que nunca pudiste resolver con tu maestro porque él se fue de gira y tú te mudaste. ¿Algún día las aclararás? ¿Algún día tendrás para ir a tomar tu clase de $500.00 MN (más transportación ida y vuelta) a la Ciudad de México? Esperas que sí. Mientras tanto, tratarás de no desesperarte con tu falta de condición física. Ya no eres lo que eras. Ya eres vieja. Pronto dejarás de servir.
En lo que eso pasa, aprovecharás la garantía que este cuerpo aún te proporciona…(¿Por cuánto tiempo?)
Ojalá el cuerpo te alcance para lograr todas las metas que aún tienes por delante.