martes, 27 de mayo de 2014

Sutil

Escribir hoy como escribir ayer. Estar de acuerdo o no. Las luchas sociales y las luchas personales. Las luchas contra sí mismo. Relacionarse con las personas correctas; saber relacionarse siquiera. 
¿Y el amor, dónde queda? El amor se queda conmigo, en cada expresión, en cada mañana, en cada gota de sudor en una camiseta usada. 
El amor lo comparto con quien no sea ciego, con quien pueda mirar con el tacto cada que le estoy tendiendo la mano, con quien sonría, aún si no está frente a mí.
El amor es sutil.



sábado, 26 de abril de 2014

El secreto

El secreto de las cosas, el misterio que guardan. El misterio que guardan que está muy cerca, tan cerca, casi dentro. Los pensamientos giran en torno a un solo tema, un tema que por pudor y respeto no toco con nadie. Nunca hablo de eso.
Lo que desanima es que cada que la oculta emoción emerge, no puedo expresarla y, cuando puedo expresarla, no lo hago; el momento ha pasado. Debe ser cuestión de tiempo. El momento es importante.
Ahora estoy sola y sólo pienso en lo que no he hecho ni dicho:
El esplendor, quisiera compartirlo...pero...




martes, 18 de marzo de 2014

Cansada de tanto ruido

Entre las decisiones a tomar. Entre los silencios. He de hacerlo solo, he de resolver las cosas, he de saber manejar todo yo sola, solita. Duele necesitar tanto de alguien. ¿Perder tanto por tan poco o perder tanto por tanto más? Yo no sé; ya no sé. No hay una respuesta fácil de encontrar, no sé siquiera si haya respuesta.
¡Ya!



Ojalá fuera fácil

viernes, 7 de marzo de 2014

Zozobra

Llegar a este momento del día, de la noche, llegar, no llegar. Ya debe dar igual. Encontrar o no encontrar satisfactores y beneficios y no llegar y no encontrar y tener sopa caliente con pan caliente o un guiso. Mejor una sonrisa, un abrazo, un agradecimiento cuando te agachas a sacar una cazuela, a pesar de que odias agacharte o cuando te empinas a buscar un cable para algo que a ti ni te gusta, a pesar de que tú nunca buscas, porque no buscas.
Odias buscar, por eso todo lo tienes en mente o casi todo en mente, a la mano a veces, pero eso importa poco, porque tus métodos, todos, están errados, no has hecho nada bueno de ti, ni de tu vida, nada de provecho. Le das la vuelta; le das la vuelta a todo, para encontrarte con quién sabe que cosa que dices que quieres, porque lo que quieres es lo que no se quiere, o tal vez lo que no es.
Miras allí y hay ropa; miras allá y telas. No eres capaz de armar un vestido a una muñeca, tan como no eres capaz de hilar pensamientos adecuados, porque no eres capaz de nada.
La sombra del fracaso no te ha seguido. La sombra del fracaso has sido solamente tú, sólo tú, tú. Así como los cuadros sinópticos eternos de tus notas y el silencio al que fuiste condenada hace casi cuatro años. No ser más, no ser, no.
Y lo único que querías era ver las nubes desde más arriba que todos los demás...


martes, 18 de febrero de 2014

La del problema


Si te callas y haces las cosas bien, todo saldrá bonito. ¿Será cierto?
Sólo querías dedicar tu tiempo en cosas productivas; cantabas, bailabas, leías, jugabas. ¿Qué pasó?
¿Por qué dejas que te absorban las preguntas que no tienen respuesta, las preguntas que tú no tienes la capacidad de resolver? Es tu culpa, es tu problema. ¿Tienes por qué? Tienes por qué.
Y pensar que sentías que la belleza comenzaba a fluir.
Respira... ya volverá el preciado momento de nuevo.

domingo, 9 de febrero de 2014

Buscando belleza

Pues nada, que nada, que siento nada, que lo que pasa no pasa y pasa de largo, que preferiría soñar y soñar hasta encontrar de nuevo la belleza que rodeaba mis ojos. ¿Dónde quedó la belleza?
Todo es estupidez.
Todo se repite una y otra y otra vez. Cada día, cada semana, cada mes, cada año. ¿No se cansa la gente de ver lo mismo cada que abre los ojos? ¿Sí? ¿No? Cada día, hágase lo que se haga, es idéntico al otro; cada día idéntico en sus detalles, en sus baches, sus amenidades e incomodidades. Tal vez el día sea distinto en su contenido, pero es igual en la forma. Eso carcome sin llegar a matar; sólo carcome, desgasta en un interminable desfilar de ojos y caras, de cabellos y conversaciones banales, casi tan banales como las mías.
A veces quisiera llegar y contar cada de-ta-lle de lo que llevo del día. A veces deseo sólo hablar de mí, y no puedo, y no es el momento, ni el lugar. Serían buenas un par de cervezas o vino tinto con quesos finos...
Si bien, el silencio no ha ayudado del todo, tampoco ha ayudado la música, menos el ruido, ni las palabras, ni el final de éstas. 
El camino es arduo, el camino es más empinado cuando ya se quiere acabar con él. El camino es un círculo sin inicio ni fin, sin sentimientos, sin pasiones, sólo es un camino a recorrer, a recobrar, a cobrar; a cobrar la vida que es la mía y que no recuperaré, como el tiempo que se escapa sin tener la posibilidad de reclamar por él (o a él). 
¿Dónde está la belleza que antes me cobijaba? ¿Dónde está la bandera que sin saber portaba? La extraño, la necesito para seguir existiendo, para luchar, para interpretar, para crear, para ser.
Si alguien la encuentra, por favor, mándela conmigo.


miércoles, 5 de febrero de 2014

Un poquito de silencio, un poquito de frialdad.

Pues no, no estoy acá, tampoco allá, ni estoy en todas partes, como Lain. ¿Qué es Lain? Un software con cuerpo, así dice la serie y el que quiera más respuestas, que vaya a la fuente, que yo no estoy para explicar historias, no y sí, pero mejor explico mi historia en este sitio e invento luego otro para explicar las otras historias, las ajenas, o las que me apropio y que valen la pena un buen (o regular) análisis. Pero no. No estoy acá para explicar otras historias más que las mías.
Constantemente recuerdo lo que fue mi vida pasada, la que tuve en otras tierras, en las frías tierras. Recuerdo que el super bowl de aquel año lo pasé con mis amigos y no lo vi en la televisión, como muchos hacen. Recuerdo las caminatas por el lago congelado. Recuerdo el silencio.
Ahora quisiera un poco de silencio...
Lo he conseguido. ¿Cómo puede sacarme tanto de quicio el pitido del teléfono, el radio prendido, el televisor merolico? Todo se convierte en incomodidad, incluso los maullidos de mi gata.
Respiro.
Respiro, leo, reflexiono un poco; reflexiono sobre la soledad, sobre la distancia, sobre la ausencia de palabras, de frases y oraciones inteligentes y compartidas. Podría ser, quizá, que no tengo mucho inteligente o novedoso que compartir, que mis conversaciones son demasiado banales, demasiado huecas o sumamente inmersas en lo cotidiano. Entre las lecturas, la televisión, las historias, las anécdotas callejeras. Entre que cada día convivo con menos personas y cada día hago que hago y termino en cualquier otra cosa.
Extraño conversaciones tontas; extraño conversaciones profundas; extraño el continuum de las vidas entrelazadas. ¿Por qué se han desamarrado los nudos que unían nuestros caminos? ¿Puse en verdad tan poco empeño en cultivar las relaciones no amorosas?
Mañana será un día no muy distinto a hoy, en donde pocos se pregunten cómo me encuentro.



jueves, 9 de enero de 2014

Crisisez

 Esta claridad que atormenta me recuerda que, con cada gesto, con cada movimiento me vuelvo vieja. Vieja para ser, vieja para no ser. En la calle no soy la misma, soy más lenta y pesada, siento que todos me ven, que me juzgan (soy yo la que juzga y mira), pero lo sé y lo siento, y siento demasiado. 
La vida no ha sido lo que han esperado muchas personas. Si de decepciones uno se volviera rico, yo sería obscenamente rica, estaría podrida en denarios, pero no, soy sólo yo y mi alma, y mi gata cuando llego a casa, y mi perra, y el gato que ya es mi gato.
Tuve la claridad y lo sé todo, lo sé mucho, lo sé y sé cómo hacer, aunque no sé exactamente hacia donde va ese hacer. Hacia el infinito, hacia la unión de la energía.
Puedo correr en el mismo sitio o salir y caminar por las frías calles de este enero de sazón metálico (falto de metal) y daría igual, realmente igual; nadie sabe para quién trabaja, y tampoco quieren averiguarlo. Todo realmente ha estado inmóvil por días, por décadas, por siglos. Somos los mismos cada mañana frente al espejo, sin remordimientos, con un horario que cumplir, con demandas, con hambres, con deseos, con todo lo contrario.
Sólo necesito un pequeño rincón, una esquina mínima para encontrar la paz y la serenidad.
Es pasmosa la claridad cuando se la tiene, es pasmosa porque no se sabe a bien qué hacer con tanta.



viernes, 16 de agosto de 2013

Mi nombre es Eva


Mi nombre es Eva, no Berenice, no el otro, con el que se empeñan en nombrarme. No. Ese nombre no me pertenece. Le pertenezco a la gente bajo ese nombre, pero yo no soy suya. No soy su creación. No pedí venir a este mundo; nadie lo pidió (digan lo que digan las teorías poco comprobables). Mi nombre es Eva: E V A. No otro. No el nombre vano con  el que insisten en usar conmigo: ése es casi un insulto.
Díganme por mi nombre. Yo no pedí ese nombre; nadie pide su nombre (aunque las teorías de los nombres digan lo contrario). Sí, el nombre sí determina la vida, el camino, no así las preferencias, (¿o sí?).
Mi nombre es Eva y yo no pedí nacer en este mundo, este país, esta ciudad, con esta familia. 
Simplemente quería las cosas hermosas, simples, sin pretensión.
Pero ahora, ¿quién voy a ser? ¿de qué recuerdos hermosos me afianzaré si no valen más?

lunes, 12 de agosto de 2013

Lo que es


¿Qué cosa soy yo que no soy cosa que no fui?
Lo que hice no lo haría más, si no fuera porque me gustó alguna vez, pero ¿todo lo que me gustó alguna vez es digno de hacerse de nuevo?
Alguna vez escribí: "Lo que fui, lo que soy, lo que seré." Y me quedé con eso. Quién sabe de qué trataba todo aquello, lo olvidé. Será cierto que las malas experiencias son las que mejor permanecen las las memorias de los mamíferos. 
A veces quiero recordar y me sumerjo en los vicios electrónicos, sólo para constatar que ya no importa la verdad, que la verdad yace en las sensaciones que hacen juego con la luz de los días. ¿De qué tratan las noches cerradas?, la falta de luna. Extraño las estrellas. ¿Se las han robado acaso?
Ya no sé si soy capaz de hacer ciertas cosas, de retomar los vicios, de dejarme caer en le hoyo de la deliciosa autodestrucción.
Será que he encontrado el mas dulce sitio para guarecerme de los males.

domingo, 14 de julio de 2013

Interrumpiendo la conversación

Rompo el hilo, no lo rompo. Rompo el hilo de la conversación, interrumpo, irrumpo, pregunto; me pregunto si será cierto o falso, si mentir es lo mismo que no decirlo todo. ¡Quién sabe!
La eterna interrupción de una conversación continua, que continúa seguramente, que se niega a repetirse y a ser olvidada. ¡Qué feliz la vida de aquéllos que pueden terminar la charla 3 ó 4 días, horas, meses después de iniciada!
No recordaba que se podía hacer eso.
¡Qué feliz el contacto casual constante para compartir los mínimos detalles sin necesidad de muchas palabras!
Julio se me antoja para abrir convocatoria.

martes, 18 de junio de 2013

Con todos los apesares


Entre el amor del mundo y el amor del universo. Estás tú, está él, está ella, están todos; estamos. Yo no sé si sea cierto que el destino existe, que el alma existe, que hay de verdad un fino hilo dorado que nos une y que, siempre sin quererlo, terminamos cruzándonos en alguna esquina, en algún día nublado, en las conversaciones de otros.
Fue revelación o simple impresión de que no estamos solos, que sí estamos solos, pero al final del día, cuando uno se levanta del lecho—aunque en realidad es al principio del día—hay alguien allí para desengañarnos de la terrible soledad que decimos padecer. Quizá será optimismo, del más insípido, quizá sea algo demasiado abstracto como para esta página virtual; sin embargo así lo sentí ayer y así lo sigo sintiendo ahora.
A pesar de los apesares. 
Y todos los días perdidos, con los dolores padecidos, con las desventuras, decepciones, con los juegos de palabras ininteligibles, para apantallar al más necio, todos, están uno sobre otro, explicándome lo que es la vida; bola de miedos, emociones y deseos.
Si tan siquiera hubiera podido decir estas palabras en vez de dejarlas escritas; si tan siquiera hubiera menos confusión en el teclado; si tuviera valor. Pero no lo tengo.
Los quiero a todos, por separado y juntos y tal vez, algún día, pueda verlos en la unidad que todos creen que es el cielo y allí, finalmente, pueda desbordar sobre ellos aquello que no soy capaz de expresar en estos momentos.
Hubiera querido de verdad haber podido gozar de la efusividad que necesitaba. 
Ahora está atorada en el pecho.


jueves, 13 de junio de 2013

Política de silencio.


(Diario de calle, miércoles 12 de junio, 2013)
Soy más distante de lo que creo. Necesito silencio y soledad, aislamiento. Necesito no decir nada. Callar y abstraerme; no tratar de cubrir las necesidades de alguien.
Sólo estar callada y hacer nada, sin tratar de llenar nada, completar o resolver. 
NADA
Necesito ser nada; tenerme por nadie. Erradicar los pensamientos; extirparme de mí. No ser otra, ni yo, ni mí misma. Ser-noser y caber en las sonrisas de los perros y en los arañazos gatunos.
Me quiero sola, salada y sola; con nadie, vacía, vana, sin vaho en las ventanas.
El gris apacible y la austeridad de un lecho.



miércoles, 5 de junio de 2013

Inconexos


Debería dormir, pero prometí escribir a mi regreso. Escribir de noche, de madrugada, con los perros aullando y también las sirenas. Mentira: los perros sólo ladran. ¿Cuál será la razón?
Quería escribir algo bello o algo profundo, o algo que denotara mi estado de ánimo últimamente.
Abandono, sí, abandono. Lo he hecho pocas veces y poco me arrepiento. ¿Quién no lo ha hecho? ¿Quién se ha quedado por años esperando a que suceda el milagro mágico de la felicidad de que alguien regrese? ¿Quién ha mantenido la esperanza verdadera cuando es evidente que el pasado que siempre fue mejor no existió?
Debe haber gente así. Quizás conozca a alguien y no lo sepa. Quizás yo fui así alguna vez, y es que no, desde hace diez años no estoy esperando a que vengan a amarme; tomo el amor en mis manos y lo ejerzo, cabalgo, calculo y ataco. ¿Para qué perder la oportunidad de estar con alguien en espera de alguien más? ¿Por qué no dejar un poco de esperanza en la puerta, junto con la sal y todas las especias?
Dejé que me recogieran del aislamiento; dejé que me recogieran del maltrato. Volé hacia donde jamás pensé que tendría cabida, a sus sueños, sus esperanzas: su vida.
Pero, ¿por qué escribo todo esto?
Sexo y muerte, sexo y muerte.


jueves, 16 de mayo de 2013

Las niñas bonitas usaban calcetitas.

Cuando las niñas lindas saltaban en los cojines de la sala, se quitaban sus zapatos y dejaban ver sus hermosas calcetitas con figuritas divertidas y sin hoyos en los dedos gordos. Yo, en cambio, brincaba descalza, mostrando mis dedos cual graciosos son, con mis garritas meñiques, falta de calcetines, víctima de usar unos huaraches azules que con el tiempo deseché. Me dio pena la ausencia de vestido en los pies, pero bien fingí y mostré naturalidad. 
Puedo seguir haciendo eso. Dar mi fachada de Eva natural, de que las cosas así son y no pasa nada, aunque por dentro no haya más que vergüenza y miedo de ser desenmascarada, de que vean la farsa que siempre he sido.
Fui de niña; soy así.
Aunque la naturalidad no es execrable. 
Lo notas cuando miras por la ventana del pasado y tu piel está buena, tu ropa aguanta; cuando puedes hacer las cosas sin temer las calorías o el qué dirán; cuando sabes tus poderes y los usas con bien.
¿Y el miedo a que descubran que detrás de lo que miran no hay nada, que detrás de esa nada hay agujeros llenos de negrura, que en la negrura no yace más que suciedad y pena?
Lo siento, yo nunca fui una niña de esas lindas...

domingo, 21 de abril de 2013

Falta

Te extraño como se extraña el sol o el rocío, como se extrañan las aguas frescas o el abraso de la calor.
Te extraño porque eres mío y porque soy tuya y porque toda una vida lo había estado esperando.
Te extraño porque me daba miedo admitir que te extraño, que te extrañaba, que te he extrañado siempre, en los días con las horas más silenciosas y las noches más humanas.
Te extraño entre los humores de la tarde y los solitarios silencios de mis manos. Si pudieran tocarte ahora mismo.
Te extraño como pisar la tierra firme y jugar con las piedrecillas del terreno.
¿Cuánto tiempo más puedo extrañarte?

jueves, 11 de abril de 2013

Lo que siempre quisiste y obtuviste


La no sorpresa, la presa, la espera sin desesperación, casi sin esperanza. Esto obtuviste, con algún dolor, con alguna maña. 
Algunas noches en otra cama esperabas que no fuera así, que fuera distinto, pero bien sabías que jamás sería, que tú no eras esa para su corazón. Y, ¡oh sorpresa! no fue como tú pensabas, ni esto ni lo otro, y sucedió que un día, lejos de esa otra cama, te lanzaste tú, porque el otro no pudo y él se dejó ir porque ya quiso o ya pudo. Desde esos días de sol y calma te dijiste la más feliz y estrechaste relaciones con la vida y la esperanza, y ya no esperaste mas lo imposible, porque no lo hacías en realidad.
Dejaron de tener miedo y se envolvieron de dicha, placer y devoción.

domingo, 31 de marzo de 2013

Inconsciencia

Un café, una tarde cálida. La consistencia de sentir el vacío; un silencio. ¿Qué es el consuelo entonces? ¿Qué es la vida sin contacto humano, sin una mano que te acaricie el cabello y te haga sentir que no todo es malo? Esa sorpresiva caricia que alguna vez te mostró ternura, ¿dónde puede estar ahora?
Ahí está, sujeta de palabras, consejos, miradas lindas y abrazos encubiertos, y ¡cuánto calor quieres sentir, cuánta cercanía! ¡Cuántas exigencias sinsentido! 
Y todo el dolor y la tristeza, todas las vicisitudes atravesadas y las manos que no alcanzan a tomarme del precipicio. 
¿Nada sera suficiente?

sábado, 16 de marzo de 2013

Etwas kompliziert

Enloquecido, loco, revuelto, escuchemos alemán mientras dormimos con la esperanza de convertirnos en hablantes nativos. Todas las preocupaciones encapsuladas, envueltas de tejido poroso. De un momento a otro se desparraman y todo contaminan. Si hubiera menos descanso, ya estaríamos en otro lado. ¿Cómo se pueden solucionar las cosas?
No hay descanso y el desánimo se acumula en torres de periódico mojado, hace masa y se desparrama. Cae. 
Una tras otra se acumulan las preocupaciones, las ocupaciones ajenas, los pendientes de otros mundos y otras tantas cosas, ¡cuantas! Como si no fuera a terminar nunca; como si hubiera llegado la sombra al camino de todos nosotros y no nos dejara ver más allá de unos metros.
Uno a uno los acontecimientos nos apedrean. Todo parece terrible. Ahogados.
¿Alguien me permitirá un descanso?
Y apenas comenzamos.