jueves, 16 de febrero de 2012

Mucho es Harto


Pensemos por un momento que soy un gato. Busco calor, me acurruco, guardo mi nariz del frío. A veces ronco un poco, ¡pero nunca me echo gases! Cuando tengo hambre pido insistentemente que me sirvan de comer. Cuando tengo sed pido insistentemente que me sirvan de beber; lo bueno que el agua es fácil de hallar, coladeras, charcos.
Me tiro al piso cuando quiero mimos y mi fetiche favorito son los zapatos de mis dueños.
Me gusta dormir, pero no me gusta despertar sobresaltada por un mal sueño, pero sí me gusta que me carguen y presten calor mientras despierto.
Ahora soy yo que sueño que no soy yo y que logro poco, y que quisiera decir que no logro nada para las sales repeler y para que mis sueños sean nefrorreparadores y para que todos se olviden de las tonterías del diario que escribo y no escribo.
Ahora no soy yo, ni la que sueña soy yo. Soy la que gusta de entregar el último rizo a los ojos coquetos de sueño; soy la que se estira para alcanzar un dulce y recibe varios; soy la que pierde sus cachivaches y poco le importa; soy la adicta a los colores y a sus juegos y formas. Deslumbrada ando de las calles y entre ceja y ceja traigo el aroma de sus secretos.
Suerte.

martes, 14 de febrero de 2012

Es 14 de Febrero


Es catorce de febrero, dicen. Hay que creer que sí; no vaya a ser que nos caiga una maldición y jamás nunca podamos vernos reflejados en los ojos del ser amado, o que nunca más podamos besar los ricos labios, sabrosos y carnosos, de la persona especial, o que ya jamás podamos oler el suave cabello ni tocar la dorada piel.
Dicen que San Valentín protege a los enamorados. Dicen que la fiesta es tapadera de una celebración pagana. Será que la primavera se acerca y que hay que escoger pronto a la pareja para la cópula y la reproducción.
Muchos gastan dinero en rosas, chocolates, hoteles, cenas, detalles románticos bien establecidos por la sociedad. Otros, como yo, prefieren las cosas caseras y al alcance de hojas, colores, lápices, papeles, o tal vez un viaje relámpago, o tal vez enviar cosas allende el continente Americano.
Yo qué sé, pero dicen que este día es de los enamorados y de los amistosos contentos. De menos hay que sonreír (y burlarnos un poco de los cursis despilfarradores).

sábado, 11 de febrero de 2012

Niente


El calentador todo el día, la lluvia toda la noche, la neblina.
Mensajes de ordenador, frío, distante, más frío que los días que el Pronóstico del tiempo, dicen que están máximo a 13ºC y mínimo a 6ºC (o algo así). La gata que me mira insistentemente, maúlla, ¿qué quiere? Lo tiene todo: agua, comida, techo, cobijas, dueña gritona. Será que quiere lo mismo que yo, será que quiere atención y alguien que le acicale el pelo; será que quiere hablar con alguien.
Ya corrí a la gata, ya todo me está molestando, ya los alambres de mi cama de impiden la comodidad y este clima que no deja calentar la nariz.
Ya, nada. Qué fastidio querer llamar la atención y que no te la den.
Qué fastidio tener enfermedad y nada más.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Hinchada.


No hay pintura para esta noche que pinta mejor que la anterior, pero no mucho mejor. ¿Quién querría ponerse en mi sitio y disfrutar de los dolores mientras se camina? Mañana podremos hacer todas las cosas pendientes; mañana nos quedaremos en casa; mañana será el día en que termine de bordar la servilleta prometido, o termine de leer la lectura atrasada.
¿Alguien querría pasar a platicar conmigo?
La televisión no te platica, no te cuenta nada nuevo, no te da intimidad y gozo. La televisión—dicen unos—es basura, es caja idiota. ¿Qué tiene la culpa el aparato samsumg que metí al cuarto a causa del frío?
Después será ilegal hacer parodias y homenajes. Se quedarán solos esos que cobran hasta por un metro más de cable... ¡Cómo extraño al otro sistema satelital!

lunes, 6 de febrero de 2012

Spät


Tarde que no te quise tarde, pero llegaste, quizás las cosas que caen por su propio peso también vienen con personas. ¿Será tarde entonces? ¿Será el día de las razones verdaderas y los momentos justos?
Tarde que no te quise tarde, pero así viniste, lleno de gotas y azahares, y azares tremendos entre los dedos de una estatua de sal, ¿por qué no resististe? Mira el peligro, teme, huye. Sensatez. No, ésa no la conoces, ni te importará cuando yo te la pida; ni lo haré.
Minutillos juguetones, esféricos, rezongones, minutillos que no vienen solos, que acompañan el sol de la mañana y la lluvia de la tarde, ¿qué tanto son tantitos más minutos después de la hora de la vida? ¿qué tanto es arribar entre cejas y pasar sin preguntar si por allí es la entrada?
Tarde vienes y tarde te vas, o tal vez temprano; no se miden aún tus pensamientos, mucho menos los recuerdos reprimidos a fuerza de golpes en la lengua contra los picos de los hierros que tienes junto a la cama.
Tarde que no te quise tarde, pero te importó un comino. Tomaste pimienta y la tiraste cerca de la puerta, para anunciar así, que con canela siempre llegarías.

domingo, 5 de febrero de 2012

Constitución.


De lo que está hecha esta vida, la que llevará a una muerta. Aún la ruleta gira para asignar el que será el fin de las respiraciones pausadas, las pulsaciones, los sonrojos involuntarios y los días que estos ojos pueden mirar.
Pequeñas semillas de frutos rojos atascados entre los dientes, que por uso, se irán desgastando, rompiendo, amarilleando. Sorpresa sería en realidad tenerlos por siempre albos y dejar una sonrisa con todos sus nervios.
Qué decir de estos pies, a veces cansados, pero siempre dispuestos a dar pasos al lado de otro par, para diversión de los oídos y entretenimiento de la mente; estos pies felices y perfectos que gustan de ser vistos, para provocar sonrisas. Sería una verdadera felicidad que cuando no haya más impulsos para ellos tuvieran una buena foto; fueran recordados por su gracia y belleza.
Si aún en esa vida, cuando la ruleta termine de girar, quedara algo bello de este cuerpo, sería muy gratificante para este aquí y ahora, que alguien conservara siquiera una parte de la constitución de células que rigen la vida.

viernes, 3 de febrero de 2012

Sólo Sola


Sola y rellenando hoyos de tiempo invertido en cualquier tarea hogareña muy pendiente. Sola y el silencio negado, la televisión o el radio o ambos con parloteos o sonidos guturales que se dicen canciones. Sola como mantra solo, recogido en la infinidad de los chinos que sólo yo conozco. Sola de segunderos, de trapos, de polvos renegados y de cobijas sucias y extrañas que claman por atención y afecto.
Sola senderos, moradas, humos, leñas, cocidos. Sola sin pedir auxilio ni recompensa, en las confusiones que no se resolverán...Solas. Sola de audios, sola de ruidos, sola de imágenes que prefiero no recordar. Sola de preguntas con respuesta incluida y sola de dichos que no se pueden desdecir.
Sola de motivos y realidades, del leitmotiv que constantemente amenaza con huir y dejarme...Sola...
Sola que no entiendes nada, que el lazo sigue tan vivo o más, que aullarle a las estrellas de nada sirve, que la luna se alejó de nuevo. Sola de nuevo sin poder pedir nada, porque de nada soy, sólo...Sola.

jueves, 2 de febrero de 2012

De una cosa a otra


Ejes y direcciones. Regiones de la vida, partes de muerte que conjuran en silencio para apoderarse de este cuerpo, ¿qué hay allí?
Una soledad entre todas las palabras bien articuladas y laboriosamente unidas; la oscuridad tan densa que se deja dibujar en ella los deseos resguardados de los años; las gotas de tiempo se evaporan antes de borrar los recuerdos o las motivaciones que son un paraguas efectivo y natural. Lo que siempre estará, lleno de confusión, meterá mano en los relatos, modificará el final de siempre. Hará ramificaciones en mi cuerpo y de nuevo cambiará, se hará otro, se hará nunca, compartirá la muerte de la que está hecho.
Posibilidades jamas imaginadas, incómodas posibilidades, como un guisante bajo colchones de plumas, como una hoja por debajo de la ropa, y posibilidades no terribles que llenan de esperanza —disculpe usted, ¿esperanzas?—y envuelven de fe al contenido del cuerpo. El aire fresco entra entonces por mis ojos y sale por los colmillos, otrora sedientos de saliva, termina en la luz de los colores que todos miran, y me miran.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Frío


Contaría todos los chistes del mundo y ni así siquiera se podría quitar el frío que vino a sorprender. Tendría entonces que responder las preguntas que jamás seré capaz de formular, como por ejemplo:
¿Cuál es la diferencia entre la verdad y la mentira a medias?
¿Cómo es una razón con fundamentos medianos?
¿En qué consiste el uso de millones de vellos púbicos?
¿Debería cesar negociaciones y simplemente hacer lo mío?
¿Qué es rendirse ante el mar de información y cómo se logra?
¿Podría simplemente relacionar el apabullante contenido con la misteriosa forma informe?

Sería muy simple de mi parte poner las repuestas a las injustificadas preguntas.

viernes, 27 de enero de 2012

El ser especial y lo que parece.


De nuevo los días alargados con palabras jamás escuchadas; las noches de emociones y rincones. La verdad asalta sin ser jamás buscada. El hallazgo—quizás tardío, quizás a tiempo—, la razón para dejar las suposiciones y esclarecer lo que jamás estuvo en tela de juicio. (La tela de juicio, telaraña y última morada antes de entregar el cuerpo). De nuevo la verdad aplasta compasiones, (compás de silencios de más de unidad); los ojos le miran sin ser observado ¡y se esconde, ingrato, se esconde, oculta las manos, las intenciones, los miedos!
Aquéllos dientes sucios se pulen de versos contentos y reclaman las atenciones que jamás pensé prodigarle en una tarde roja y espumosa. Estorban la vista de arena y convierten en cal los sueños por tantos años trabajados.
El ser especial se mantuvo a pesar de los días más nublados, a pesar de ser negado más de tres veces, a pesar de la desaparición de las otras especias (¿o especias?), y se quedó en un pedestal morado, lleno de expectativas y esperanzas, temeroso de las heridas, con ganas de todo lo imposible—que después será plausible.

sábado, 14 de enero de 2012

El cumpleaños que no narré




El cumpleaños que no narré y la pipa del agua que llegó justo a tiempo. La salida puntual, la llegada con felicidad. La comida caldosa y deliciosa. Los amigos y en café mío favorito (con abrazos y sellitos incluídos). Así fue aquél día.

Fali y el intenso


Antonio y yo

Eliana, Fali, el Intenso (Daniel) y Ángel


Eliana, yo, Beto (Pinpón) y Nancy


Ángel y Eliza (de Mambrú)

Y luego tomamos un poco.

Antonio, yo, Eliana, Fali, El Intenso, Nancy y Beto.

martes, 3 de enero de 2012

Geburt




Entran las ganas del sabotaje, de la reclusión, del aislamiento, cuando de pronto recuerda bien que nació cierto día y que cada vez que esa fecha está marcada en el calendario se le monta un año más encima y no hay manera de quitárselo; ni modo de negarlo; ni modo de ocultarse del mundo.
No habría perdón...
Siempre fue importante esa fecha, quien sabe por qué; que si fue una y no otra, que la preeclampsia, que los dolores inesperados, que los nulos. ¿Por qué siempre tiene que ser recordado al final de cuentas? ¿Por qué no se puede tomar como un día más?
¿Por qué el ser especial?


¿Por qué no ser especial?




lunes, 2 de enero de 2012

Aguafiestas


Quién se detiene a ver a los pocos cuantos que en verdad se reconcilian con los más próximos a ellos. Nadie. No existe la gente que halla reconciliación al alcance de su mano para dar y regalar y seguir avante con la vida que le toca y que no ha escogido. No existe la gente que quiera en verdad reconciliación. No existe reconciliación en esas gentes que dan vueltas en su coraje, en el sinsabor que ellos mismos crearon, en la incomprensión que las transmisiones televisivas no explicarán jamás.
No hay nada en este mundo creado por mí para ellos, ni en este mundo creado por nosotros, ni siquiera en el mundo creado por ellos mismos; se han expulsado y ahora están nadando en un caldo insulso, que ni siquiera llega a la repulsión, ni al deseo, un caldo que no despierta pasión.
Se quedarán ellos ahí. No querré volver. Cada quien que se seque solo, solito y bien seco.

Allí queda.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Tengan su navidad.


Las fechas en donde todos gozan con las compras y la comida, con la agradable compañía de los abuelos, tíos, sobrinos, cualquier pariente que en esta ocasión sí conoció la ducha. Las fechas en la que todos fingen ser felices o se drogan con bacalao, romeritos, postres, vinos, sidras. Las fechas en las que se va vaciando el significado y no queda más que el ánimo de consumir(se) con fastidio e hipocresía. Las fechas en las que todos están y nadie se encuentra. ¿Qué sería de estos seres humanos sin esos divinos pretextos?
Por favor, sean mesurados en el festejo para quien seguramente han olvidado.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

veintiún


Veintiuno, un día en el que comenzó la carrera para convertirme en lo que soy.
Veintiuno, que mejor ni recordar debería, pero ¿no fue aquello una gran revelación?
¿No fue esa noche la que me abrió las posibilidades o los ojos a las posibilidades?
Veintiuno, el juego de las niñas.
Veintiuno, las fiestas, las sonrisas.
Veintiuno, después de los reclamos, las risas y el dejarse ser.
Veintiuno, llegar allá, más allá.
Veintiuno, los recuerdos ya se entremezclan.
Veintiuno, la noche fue o el día.
Veintiuno, respiraciones demasiado cerca y lamentar la lejanía.
Veintiuno, relación de ella de mí de todas.
Veintiuno, ¿cómo no lo vi cuando evidente era?
Veintiuno, los ojos cerrados, por temor a lo que sucedía.
Veintiuno, probar y probar, porque finalmente la sorpresa había gustado.
Veintiuno, si regresaras a ese veintiuno, no sé si lo repetirías.
Veintiuno, la boca del lobo y no hiciste caso.
Veintiuno, venganza y arrebato; celos.
Veintiuno, siempre supiste que no sería para siempre.
Veintiuno, y al final escapé.
Enterremos los veintiunos en una fosa común, sin número siquiera, asignado.
Todo lo que brilla un día, irremediablemente será opaco al día siguiente.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Largos


Largos los que vienen por aquí y no me preguntan nada. Largos los que preguntan y se conforman con cualquier respuesta. Largos los que escuchan la respuesta verdadera y molestan con más preguntas.
Todo el cansancio acumulado del mes que, si apenas comienza, ya ha acabado y los silencios convenientemente incómodos y los saludos desinteresados. Con estos ojos que miran la oscuridad de mis párpados, observé de lejos el pasado y de largo el presente que se diluye con las ensoñaciones obscenamente reales.
Quién viera mis lágrimas ahora. Las secara con su hombro restregoso y luego las vertiera en un frasco de vidrio para macerarlas y tenerlas sobre su escritorio para siempre.
Ahora, los regalos pendientes ocuparán el largo de mi tiempo restante sobre este (d)año.


viernes, 25 de noviembre de 2011

¿Que le pasa a mi cuerpo?


Comenzamos con el pie diestro y terminamos con el zurdo. Las pasiones rebotan ligeramente en las paredes de piedra y los senderos se agrandan repentinamente para que venga el violador y te mate y corte la cabeza y la de a los perros.
Cada día tiene menos interés y lo interesante es que cada noche relleno mis ojos de sueño para repartirlo entre los zombies que dicen ser empleados bien remunerados y que no son otra cosa que palillos encimados uno por uno. Cada sueño dado es un desliz que los empleados usan para borrar las sonrisas de sus amantes y otorgárselas a sus esposas y cada esposa tira la sonrisa por la borda para que su amante, a la que su esposo ama en realidad, se la coma o la cocine en rica ensalada fresca para uno de sus hijos muertos.
Terminamos con el dedo meñique y comenzamos con el índice, bien arriba, apuntando al cielo, mientras sus otros compañeros dedos se constriñen y ayudan a la señal que debe ser hecha en el momento más oportuno, o en el momento de mayor peligro, o frente a la monja que come los rosales que las niñas han sembrado durante todo el año escolar.
En el mundo matraca, en donde todo se da, yo me doy.


martes, 1 de noviembre de 2011

Tu vida-Tú vida


Se resume, consume. Asumo que nada y nadie son lo mismo, que en los días de muertos se esconden más de tres vivarachos y roban dulces de las ofrendas. ¿Si vinieras esta noche a ver cómo he hecho de bien en esta carrera, seguirías con ese silencio incómodo? No tienes que hacer nada, sólo mirar, así, de lejos; sólo ver los sonrojos y hoyuelos que provoco; sólo ver cómo fue que yo no tuve que largarme para ser algo más que el no se qué que tanto incomodaba.
Con el juego de los acentos, con el cartón, con los remedios poco elaborados para manejar las historias intrincadas; con ellos y por todos ellos, los que jamás me leyeron, y los que sí lo hicieron y ahora piensan que nada vale ya, estoy sentada mirando un librero repleto de libros técnicos, enciclopedias, mangas, partituras, diccionarios y obras literarias, escribiendo sobre casi nada y, mientras lo hago, recordando las muchas maneras en las que solía escribir mis cosas y los múltiples cuadernos que usaba en esos tiempos en los que creía que escribir algo sería importante para la humanidad.
Y tú, que te sorprendías de que pudiera sacar una historia de cualquier gesto, olvido u objeto encontrado.