jueves, 24 de septiembre de 2015

Bonito machismo literario

No quiero que esto lo lea nadie. No quiero siquiera escribirlo. Quisiera que esto fuera una carta personalísima. No lo será. Será una queja, una queja femenina, que no feminista, no porque no lo sea un poco, sino porque soy mujer inserta en este país piñata, en donde se supone que tanto hombres como mujeres gozan de los mismos derechos, lo cual dista mucho de la realidad.
Ya me cansé de escribir…

En fin. El chiste es que estoy haciendo un arduo trabajo literario; leo cierta novela rosa de mediados del siglo XX  y entre más la leo, más me convenzo y me entero, lamentablemente, de que ese tipo de lecturas, llevadas al cine y a la televisión, han tomado parte importante dentro de la educación sentimental de las mujeres de este país piñata. 
¿Qué es el amor? El amor es sacrificio, el amor es algo que nos hace sentir que nada es real, que se flota. ¿Qué es la mujer ante el amor? La mujer es la que ha de dejarlo todo por amor, la que ha de sacrificarse por el otro, pese a su propia felicidad, la que, cuya carrera ha de ser el amor o el matrimonio. ¿Cómo es la mujer ante el amor? La mujer es la que calla, la que resiste los embates y adversidades, la que no se queja, la que es delicada y silenciosa. 
¿Cómo debe ser una mujer? Cauta, confiada, libre de sospechas ante los demás, deliciosa, generosa, dulce, paciente, ¿y si no es así? Entonces la mujer es mezquina, egoísta, llena de rencores, estéril, seductora, caprichosa, incomprendible.
De todo esto, ¿no acaso la mayoría de la gente de este país piñata aún lo piensa? No se quejan los hombres, las mujeres, las madres, las tías, de las mujeres independientes y las tachan de egoístas y estériles por no desear hijos? ¿No ven con ojos de gratitud a las mujeres generosas y dulces, que son incapaces de pensamiento malvado alguno? ¿No acaso las gentes creen que el amor es darlo todo, dejar se ser uno mismo, ser otro por el ser amado o sacrificar la vida misma en pos de la felicidad del otro?
Ahora bien. No me digan que las madres de este país piñata no desean, no anhelan que sus hijas se casen bien, que tengas sus hijitos, que cuiden a su marido y a sus hijos, y que guarden para sí las quejas y los deseos ajenos a la vida familiar para la que se les a aleccionado toda su vida.
Soy mujer también, siento amor, mucho, pero ¿qué fue lo que mi madre me enseñó sobre compartir una casa con alguien más? Que lo cuidara, que le diera de comer, que le limpiara, que lo educara a mi modo, ¿y si no hacía eso? Pues me exponía a ser la propiedad del otro, adoptar sus modos, sus costumbres, su forma de comer y de vestir: ser absorbida.
¿O no?
¿Qué espero finalmente de la persona a la que amo? 
No quiero una telenovela por vida, no quiero ser la mujer frágil y abnegada, ni quiero ser la malvada seductora. No quiero que él sea el hombre que protege y salvaguarda el honor, ni lo quiero de proveedor, ni que me eduque, ni que me tire de a loca. No quiero sacrificios, mezquindades, o reclamos. 
La verdad sólo quiero respeto y certezas.



martes, 15 de septiembre de 2015

Viva México (mientras tomo chocolate caliente de Guatemala).

No por mucho madrugar, amanece más temprano; sin embargo al que madruga dios le ayuda. Aunque, dios le ayuda al que madruga, pero no amanece antes, por mucho que uno se levante antes que el alba. ¿Qué será mejor? ¿La acción, la pasividad, la queja perpetua, las bombas molotov, el espionaje telefónico, el sabotaje, la inserción para hacer mayor daño desde adentro, la desobediencia civil o el acatamiento de las leyes? ¿Serán los vacíos legales los eternos salvadores de los que pueden pagar por ellos? ¿Alguna vez hubo verdadera justicia? Y si no la hubo, ¿a quién le importó esta falta de justicia?
Esta clase media que, por un lado lucha diariamente por ganar un pan, una tablet (siempre me negaré a decirle tableta, esa palabra es para las medicinas), llenar el tanque de la gasolina, ver series nuevas por su sistema de entretenimiento de pago vía internet (me negaré a mencionar el nombre de la compañía), también acusa las injusticias; es testigo mudo (sí, mudo, porque en general sólo utiliza sus dedos para pulsar las teclas y escribir sus puntos de vista), y exige la restitución de las miles y millones de faltas de las que muchas veces no tiene vela en el entierro, ¿por qué? ¿Por qué esta clase media se siente responsable de los males que han estado aquejando? ¿Qué ha hecho para contribuir a la maldad, al terror, a la desaparición, a los cuerpos desmembrados, a los encarcelamientos ilegales, a las mujeres acusadas de aborto? Esta clase media, ¿acaso está atrás de estos y muchos otros actos de injusticia? o ¿acaso esta clase media, solamente ve, se queja, escribe (como su servidora), pero no sale a las calles para reclamar? Bueno, ¿para qué? ¿eso sirve de algo?
Supongamos que esta clase media sale a las calles para reclamar una u otra injusticia, además de granaderos, además de personitas con caras tapadas, además de anexos y acarreados, ¿qué? ¿En serio ha cambiado algo? No digamos algo dentro de la legalidad, de este bonito sistema, no, sino dentro de algo con mayor importancia, ¿se ha logrado algún cambio en la opinión pública?
Los que no luchan por llenar el tanque de la gasolina, sino por agarrar un lugar más o menos cómodo en el camión para cenar la torta que compraron en el paradero, ¿han cambiado de opinión? ¿Han tomado ellos un bando, han defendido sus verdaderos intereses, le han dado la espalda a la corrupción, se han sentido responsables por los destinos de terceros y cuartos, aquéllos seres humanos cuyas vidas han sido perturbadas de maneras muy desagradables?
No lo creo. No creo que toda esta lucha por internet haya valido para algo y no lo hará si las personas de esta clase media no se conectan entre a sí, cara a cara, ni si no lo hacen con las otras clases medias, ni con las otras clases no tan medias, ni con las clases altas. ¡Pero todo cara a cara! Nada de salir a las calles y ya, ni de diálogos con una sola persona; nada de esperar a que no salga aprobado en las cámaras. Podría esta clase media salir de sus casas, reunirse, charlar, beber té o café, integrarse como grupo, plantear acciones y hacer; acercarse entre sí verdaderamente.
Ah, pero siempre llegará un Judas, como en todas las historias de la Humanidad, o vendrá el mal llamado corrupción, o, en el más silenciado de los casos, vendrá la represión Estatal, a la vieja usanza de esta nación de la que dice mi credencial, soy ciudadana.
Ya terminé mi chocolate.

Paseo de la Reforma



domingo, 19 de julio de 2015

Es raro cuando es familiar.

De una salida de vacaciones, una salida familiar cualquiera. Un día de esparcimiento y feria de las flores, donde lo menos que hay son flores, donde lo más que hay es gente, comida, cumbia y solazo. Yo no sé por qué como que quiero llorar o no sé. Debe ser envidia lo que hay en mí, envidia de tener pocos panas. Me siento apartada y rara. Demasiado fuera de lugar. ¿Qué era lo que me gustaba hacer en esos ayeres? Tan fuera de lugar como nunca pensé, o acaso siempre estuve fuera de lugar, acaso nunca llenaba los estándares que la edad cumplía. Si volviera a tener los dulces veintes, haría exactamente lo mismo, sólo que con un teléfono móvil, por qué no—No es llanto, no es rabia, no es envidia, es aburrimiento de ser yo misma y no poder cambiar y decir vamos a beber hasta que las hormigas nos caminen, vamos a hacer tonterías y a no pensar en que mañana tenemos cosas que hacer.
No sé con exactitud qué tipo de desasosiego traigo, quizá sea que no llevaba yo acompañante y no pude ver las cosas que me gustan ver, y no me esperaron al caminar entre las multitudes, y cuando caminé rápido tuve que esperar en las avenidas, y cuando llegaba con flojera a casa, tampoco pude tomarme mi tiempo.
Sé que a la gente no le interesa todo lo que me interesa, pero, si me tomo el tiempo... bueno, no importa, total que en este mundo apartado no soy yo, sino otra, no usan mi verdadero nombre, por el que respondo y soy contenta, sino un nombre estúpido que le resta intelectualidad a toda persona que lo porta y debo asumir ese rol.
Será la insana envidia de no tener verdadera cercanía ni apego con las personas con las que debería...
Yo no sé cómo se le hace para eso; no entiendo el universo familiar. Pocas veces he cupido en una de esas que se llaman familias.



jueves, 25 de junio de 2015

Debería bañarme

Debería bañarme, darme una ducha con esas gotas de agua helada del supuesto verano que nos ataca todas las tardes de junio en esta ciudad matraca, dentro del país piñata, perteneciente a todo este gran mundo matraca. Algunos se preguntarán por qué ya no he escrito más en este sitio, si me he aburrido de escupir y vomitar mis inconformidades en el espacio que he creado para mi diversión y esparcimiento, para regodearme en mis dolores, mientras como chocolate, por supuesto, porque soy gran amante del chocolate; aclaro que del chocolate verdadero y no del dulce tipo chocolate hecho de grasa vegetal y muchas porquerías más. Por eso ya casi no como cosas de tiendita.
Cuando era niña, las cosas de tiendita, además de tener menos azúcar y sólo azúcar, no jarabe de alta fructosa y miel de maíz (gracias EEUU), tenían ingredientes verdaderos, chocolate verdadero, gelatina verdadera, cosas que venían más directamente del origen. Ahora, me parece, los ingredientes de las chucherías de tienditas, son producto de muchos procesos de la ingeniería de alimentos y saben a lo que les contaron que sabían los ingredientes originales.
Luego de esta breve introducción en donde expongo mi desazón por este mundo matraca presente y futuro, he de exponer el por qué no he escrito largamente en este ni en ningún otro espacio.


FIN


¿Para qué escribir palabras, frases, oraciones, párrafos, artículos, ensayos? ¿Para qué seguir escribiendo tonterías que nadie lee o que, los pocos que leen interpretan a su antojo? ¿Para qué escribir si no he escrito verdadera ficción en años?? 
Quien me conoce, no necesita leerme, quien me lee, poco me conoce.
Quisiera algún día poder escribir nuevamente y que quien me conozca me lea y sea feliz y me haga feliz diciéndome lo bien que escribo, que no he perdido el toque y que por eso nos volvimos amigos, después de todo.
Después de este conato de despedida, seguiré escribiendo, porque, además, en estos meses me ha llenado la desazón más que en otros meses, porque he visto lo bajo de la humanidad de este pueblo ínfimo, dentro de esta ciudad matraca, en este país piñata de este gran mundo matraca. He visto cómo se desmoronan velozmente las mentes, los pensamientos, los anhelos, el progreso. He visto cómo ni siquiera se borran, sino que se desdibujan las vidas de muchos más jóvenes que yo, y no por la violencia, no por las ganas de tener mucho dinero fácil, sino por la mera decidia, por la flojera, por el ni siquiera conformismo, porque el conformismo llega cuando se sabe más o menos a que se renuncia, no. Estas personas renuncian por pasividad, por dejar que sus vidas sean llevadas por la corriente—la corriente más corrompida—, una corriente que los llevará a donde alguien más quiera, a ocupar un lugar muy bajo dentro de la pirámide o a ser los reemplazos de los lugares bajos de la pirámide y no, en esta ciudad matraca, de este país piñata, dentro de este gran mundo matraca, estar abajo de la pirámide, no te convierte en la base o cimentación de la pirámide, sino en lo que soporta todo el peso sinsentido, sin-consciencia, sinrazón, sin-justicia de esta ciudad matraca en este país piñata, dentro de este gran mundo matraca.
Por tratar de ayudar a esa gente, me he alejado de acá, de mí misma, de mis muy internas reflexiones, de mis angustias propias y mis problemas por resolver y resueltos. No, no lo vuelvo a hacer. Si he de ayudar a alguien es porque ese alguien así lo quiere, de voluntad y de todo corazón.
No olvidemos también la Institución que respalda a esa gente pasiva, que maquila certificados, que malpaga (perdón, la institución no paga nada, quien paga es una Fundación), que no da nada, esa Institución tan de este país piñata, institución piñata también. No diré cuál es, siquiera diré que es una de las tres Instituciones que se dedican a la educación de este país piñata. No dudo que las primeras intenciones no hayan sido malas o que haya varios bienintencionados dentro de ella, pero los más son los que minan la voluntad de ayudar, los más son todas aquellas mentes contradictorias que dicen que te dan, no te dan, te quitan, dicen que no te quitan y terminan dándote la espalda y ahí vas tú sola consiguiendo material y lidiando con todos esos pasivos, desmadrados, siendo su madre y padre, intentando corregir bestias. ¡Joder! Si no tengo hijos es por algo.
Ahora sí, después de esta breve reflexión, he de decir que me dedicaré a mi vida. Gracias.

El edificio de La Nacional cada vez más inclinado.



miércoles, 1 de abril de 2015

Das sinnlose Leben.

Miro a la gente caminar por la calle atiborrada, la gente y la calle, los miro, no los comprendo. ¿Por qué se empeñan en ver a un personaje del cine que ni siquiera está aquí? ¿Por qué querrían ver a su doble? ¿Por qué tomarse la foto tipo selfie con enormes huesos de calaveras en semana santa?
Escucho el radio, las porquerías, las tonterías, los constantes prejuicios que pudren las bocas y los oídos de quienes escuchan, incluidos los míos. Miro el televisor y lo mismo de lo mismo; mejor lo apago y lo miro así. Mi reflejo sólo está allí, casi inmóvil, casi, porque a veces parpadeo o una mosca vuela y se atraviesa, y perturba la paz que necesito tanto.
Tengo sed.
Bebo. En algún tiempo me creí que era especial, que era única, que era capaz de hacer algo que nadie más podía hacer. Me equivoqué. Soy tan igual a todos, tan no diferente, tan parecida al común de la gente, del mundo entero, en sus días, en sus noches. Tengo habilidades, sí, como cualquiera las puede tener. Una voz singular, sí, como cualquiera la tiene también. Escribo a veces, como cualquiera escribe también... ¿Qué tiene de especial estar en esta vida o en otra? ¿Por qué no simplemente tomar otra vida, otro cuerpo, otra linea temporal? Si tan sólo pudiera, ¿de qué serviría de todos modos?
No hay nada fuera de lo común más allá de esta temporalidad, más allá de este espacio. Todo sigue igual. Y si todo sigue igual, ¿para qué seguir respirando, durmiendo, comiendo, defecando? ¿Qué sentido tiene el dinero, el poder, la angustia, la esperanza, la lealtad, la razón y el sentimiento?
Ahora entiendo muchas cosas. Ese dolor silencioso, el anhelo del caos, el bullicio, de un alma que te dé los buenos días o las buenas noches.
No estamos hechos para vivir aislados, como tampoco lo estamos para vivir en comunidad. No hestamos echos para nada. Acaso para poblar este pobre planeta cada vez más sucio y para creernos que podemos hacer de él lo que nos plazca. Traemos hijos al mundo, como perros, los aventamos, como perros, vivimos, como perros, peleamos por un hueso, como perros, por la hembra, como perros, por el macho, como perros y al final terminamos solos, como perros. Pero los perros no hacen tanto mal como nosotros, ellos miran con entera confianza, creen ciegamente. Nosotros desconfiamos y hacemos que creemos. Todo es mentira. Todo lo que hacemos es fingir que vivimos, que tenemos un objetivo, un ideal, una esperanza.
Y seguimos luchando contra nosotros mismos.


lunes, 30 de marzo de 2015

De las vueltas de la vida

O de cómo las cosas caben sin siquiera saberlas acomodar.

Pues es raro no ver a tus amigas en mucho, mucho tiempo, ni platicar con ellas por alguno de los múltiples medios que ahora existen. Es raro que cuando las ves, no sabes exactamente qué decir, qué preguntar, qué contar. Es raro ver que después de tanto tiempo son iguales y a la vez son muy distintas una de la otra. Es raro de pronto sentir que los temas de conversación se pueden agotar en 15 minutos. 
Es raro guardar las charlas por días, semanas, meses y hasta años y que pasados los siglos todo parezca tan igual y tan distinto. Es raro ser soso, cuando antes se creía ser complejo; y raro ser complejo cuando antes se era soso.
Es raro mirar al espejo y ver un cuerpo no agradable y que alguien sí lo vea agradable.
Y es aún más raro querer desahogarte y no poder, nunca poder.
Es mentira. Es raro que ante la súbita soledad, ante el súbito cambio de costumbres una persona recurra a quien menos pensaba recurrir, será que fueron mejores amigas por mucho tiempo y que eso no fue difícil de disolver, a pesar de las complicaciones que después vinieron.
Es raro encontrar la paz y la confianza en donde se perdió la confianza y un poco de paz, pero sí pasa, sí se encuentra y sí, también incomoda.
Es bien raro no tener ese vínculo mágico que siempre creí que iba a tener, esa figura de La mejor amiga.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Isis cumple once años


Isis miau miau 

No tengo mucho qué decir hoy. Sólo felicito a mi gata públicamente, ya que nació un 4 de marzo del año 2004 en un cuaderno de apuntes de la carrera de mi mamá. Sigue acá conmigo. Es una gata bonita que busca el calor del sol y el calor de mi cuerpo, como se puede ver en la fotografía.
La amo y ella me ama a mí, ¿cómo lo sé? Porque sólo sobre mí, y sobre mi ropa, se echa, y porque sólo a mí me molesta tan así... como me molesta. Me exige, me maúlla, me da órdenes. Eso debe ser amor...

domingo, 8 de febrero de 2015

Sutil y grácil

La sutileza de una mirada, de una caricia apenas dada, el silencio feliz y los gritos juguetones.
Ser como una hoja, la más frágil, expuesta al peligro de ser destruida de un pisotón y no ser más.
Sentirse salvada por una mano suave y reconfortante. Sentir el calor de un cuello y querer recostarse en un regazo eternamente y después...
Sólo dejarse llevar por las sensaciones, los humores, los sabores. Dejar que la intuición sea la que actúe sobre el cuerpo.
Esas cosas que son como andar sobre una nube, como comer espuma todo el día. Esos sonrojos y sonrisas cómplices. Esas que ya casi no recuerdo, que han quedado atrás y que sí, extraño...


miércoles, 31 de diciembre de 2014

No mucho que decir.

Que se acaba el año 2014 y comienza una nueva oportunidad. Que el nuevo ciclo. Que olvidarlo todo y hacer, construir. Más bien yo diría reconstruir. Hay mucho por hacer en este año que está por comenzar, mucho por ver, mucho por decir, mucho por cantar, mucho por ahorrar. Hay mucha vida que dar y mucho por dejar ir. Que se vaya todo aquello que me ha hecho daño, que no me moleste más. Que venga a mí más felicidad y alegría y paz, sobretodo paz. 
Qué más quisiera yo que verdaderamente olvidar los malos ratos, las depresiones inútiles, las constantes decepciones de la Humanidad. Qué más quisiera que la violencia y el sinsentido se borrara cuando pasáramos del 31 de diciembre al 1ro de enero. Muchos dirán que es mejor no voltear a ver cómo todo se derrumba, se ensucia, se pudre. No puedo dejar de no verlo, no puedo estar calmada y celebrar el año nuevo, la navidad, el día de muertos. No, no celebré nada, porque no hay nada que celebrar, porque estos ciclos de tiempo sólo marcan tiempo, pero no hay bienestar ni beneficio en su transcurso.
Solía celebrar con euforia el año nuevo, pero ahora no le veo razón; ahora sólo quiero estar conmigo misma y analizar qué de todo ha sido lo que he hecho mal, qué es lo que en verdad me molesta, qué es lo que puedo cambiar, qué... qué demonios estoy haciendo aquí.
Ahora me siento en mi sillón y recuerdo lo que estaba haciendo hace un año...(¡mmm! je je), mas poco recuerdo los anteriores. Varios años con mis amores pasados. Uno en VT con amigos varios, allí, donde supe cómo era que el fútbol sí unía mentalidades.
Varias uvas, mucha sidra, abrazos, algunas—varias—decepciones, sexo...
¿Qué es el año nuevo en realidad? ¿Hay algo más allá en dar una vuelta más al sol? Sólo es eso y eso lo es todo. Será ese ciclo cósmico el que llena de esperanza a las gentes, el que las hace creer que todo será ahora mejor, y sin embargo, sigue tan igual, o casi tan igual que hace unos años, o mejor dicho, peor que hace unos cuantos años. ¿Qué hay que celebrar? ¿Que se acaba este año roto y comienza otro igual de roto? ¿Qué hay que celebrar? ¿Que este año violento de gente ciega no tendrá continuación en el siguiente? ¿De verdad hay que creer eso y celebrarlo? ¿No es parte de la misma ceguera?
¿Cómo voy a volver a creer en el misticismo del año nuevo?
Habrá quien me hable de cerrar ciclos, habrá quien me diga que no es un círculo, sino una espiral. Mucho tiempo creí en el Tiempo como una espiral. Ahora eso no es consuelo; ahora todo eso no es más que vértigo.
Tal vez lo único bueno de pensar en un nuevo ciclo sea en la oportunidad de no cometer los mismos errores y de emprender cosas buenas y bellas. Ojalá—¡Ojalá!!—las haya para mí y para todos aquellos a los que amo.

La gata Isis

martes, 18 de noviembre de 2014

O Leide weh! (Sé que pocos lo leerán).

Sé que pocos leerán esto porque al final del día, de la mañana o de la tarde, viene valiendo sorbete, porque este espacio tiene una advertencia de contenido para adultos, porque la gente teme o tiene flojera, o teme y tiene flojera. Escribo por no dejar rondando en mi cabeza el mismo pensamiento, el que me asaltó de pronto mientras preparaba mi cena, ti té, mi café de la mañana siguiente.
¿Qué hacer cuando un alumno le sugiere a otro dejar los planes para el futuro y mejor unirse a los sicarios? No, ni siquiera a los productores, vendedores, expendedores, traficantes de droga, no, a los sicarios... ¿qué hacer?
Tal vez he pecado de vieja, de snob, de anticuada. Tal vez he vivido en otro país todo este tiempo, cobijada por mis libros, mis reflexiones y mis notas musicales. Tal vez creo que existo y sólo soy el fantasma de muchos otros que pisaron esta tierra, gente con pelucas, gente que gustaba de leer libros y sonreír de cosas buenas.
¿Qué soy ahora?
En esta humanidad deshumanizada y ultraviolenta, deshumanidad psicópata, ¿dónde quepo yo?
Ahora todo va sobre mí. ¿Para qué estoy aquí? ¿para qué estoy aquí si nada o poco puedo cambiar, si ni mi entorno inmediato parece mejorar? Está en mí, como está en cada uno de los demás; empero ¿y si cada uno de los demás no quiere mejorar? ¿No lo saben, no se dan cuenta, no lo saben, no se quieren dar cuenta?
No se trata de mí ahora, se trata de mí y de todos, de ti también, el que no sabe saludar, y de mí que a veces también olvido hacerlo. Se trata de mí cuando decido no echar agua buena en el agua mala y de alguien más que culpa a los demás por ser persona estúpida. Se trata de mí por acatar órdenes y cumplir responsabilidades y de los otros que dan órdenes, mostrando el poco respeto que tienen por los demás y que me echan a la guerra sin fusil.
Se trata de mí porque he dejado de hacer las cosas que me gustan por hacer las cosas que dije que haría—maldita consciencia, maldita responsabilidad, maldita escuela, malditos estudios, maldita cabeza que no me deja botarlo todo—.
Hacer bien tu trabajo de poco sirve. Hacer, pensar y decir por todos los medios, tampoco. Todo queda en opinión, en algo loco que dijo ese merolico, que viene con su erre que erre, con su insatisfacción, que todo lo ve mal y feo, que no se calla y deja estar en paz con mi refresco, con mi soda, con mi cerveza, con mi pantalla, con el dinero que pedí prestado, con el dinero que me he ganado en mi jornada de once horas y contando.
Vámonos a vivir a Tuvalú, aunque ya ni en Tuvalú debe estar bueno.



sábado, 1 de noviembre de 2014

Alto, no siga.

No veo la razón de festejar, de hacer desfiguros, de hacer cosas sin sentido. No veo. No veo el porqué. 
Ellos no quieren ver más allá, sólo miran sus ombligos, sólo quieren permanecer cómodos. 
No veo la razón de la fiesta, del gozo, no la veo, simplemente porque todo está triste, no sólo yo, sino todo: el mundo, la vida, las calles. El color de la calle está deslavado; el sonido del viento está desafinado; el aroma que guardan los rincones ni siquiera es rancio.
No veo vida, no veo muerte: Veo pasmo.


viernes, 24 de octubre de 2014

El denso cansancio.

El denso cansancio que hace que las cosas no salgan bien, que todo se preste a malas interpretaciones.  El denso cansancio que quita alientos y juega con los pensamientos de la gente. 
El denso cansancio que ofusca, o fusca, ofuscación, ¡oh! fusca canción...
El denso cansancio que ya llegó, que no se va, que está en mí, en ti, en todos.
En denso cansancio que reclama atención, que grita, que quiere justicia; el denso cansancio que crea la injusticia.
El denso cansancio en el que todos ya estamos, del que nos queremos sacudir, del que estamos hartos. ¿Todos estamos hartos? ¿Segura?
Algunos en la calle, otros en sus casas. Algunos aceptan todo lo que les dicen, otros no están conformes y buscan más información, y luego saben, y luego salen, y luego reclaman, ¿y después?
El denso cansancio de hacer, participar y decir y no ver más que un espejo, y no ver más que las mismas acciones repetidas al infinito, en pasado, en presente, en futuro, hasta en copretérito y pospretérito.
El denso cansancio que hará que todos relajen las manos, que todos relajen sus puños en alto y miren hacia otro lado, como ocurre siempre, como ocurre casi siempre.
El denso cansancio, ensordecedor, ese que abarca los cuerpos poco a poco, hasta inmovilizarlos, hasta dejarlos en calidad de bultos, listos para lo que se disponga.
El denso cansancio, esa movilidad inmóvil, ese movimiento rápido y constante que poco a poco se va convirtiendo en un sólo y único momento sin importancia, en un punto débil y fácil de borrar, en un ser que ya no mueve, ni se quiere mover.


martes, 30 de septiembre de 2014

La pérdida de la fe en la humanidad

Anécdotas de la vida real.

Los alumnos ineptos, que cuando les estás resolviendo el problema, miran al techo, que cuando das el tema para ellos, voltean y te dan la espalda. Los alumnos que te desgastan la vida, las horas, que no aprueban el examen. Los alumnos que no asisten, que se van antes, que ponen como excusa la fiesta. La gente que es eternamente niña, infantil, irresponsable de sí. La gente que sólo piensa en qué color de labios se pondrá la boca o qué cinturón se le verá mejor a sus botas, qué celular es mejor para las redes sociales, quién ganará en el programa de televisión... La gente inepta. 
Si demonios, quieren ser mejores, ¿por qué no lo buscan de verdad? ¿por qué se conforman con lo que tienen al alcance de la mano? ¿por qué no juegan a ser algo más que esos pequeños insectos, peldaños, basuras, que están echadas a un lado?
¿Por qué no toman el compromiso consigo mismos, aunque les cueste tiempo, esfuerzo, sangre?
¿Por qué dejan todo para el último momento? ¿Por qué se lo dejan a alguien más? Que el otro firme, que el otro diga, que el otro vaya... Que pena me dan.
No, no es pena, es asco, es casi una rabia que me lleva a la náusea.
Una parte de esa gana por ver a la humanidad reconocerse y levantarse, se ha ido.
¡Idiotas! ¡Tarados! peor... ¡MEDIOCRES!

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Personas raras, personas que te proponen cosas, personas que te hacen recordar lo que solías hacer, con quién te solías juntar... Esas cosas ricas que solías disfrutar. Personas que te preguntan, te quieren enredar ¿y luego? Luego sólo te quedas con el deseo, las ganas y el disgusto de la no satisfacción. Te quedas sólo con el deseo de volver a sentir esa suavidad, esa delicadeza, ese despliegue de fuegos artificiales y energía encaminada a un sólo objetivo, el más bello, el indescriptible, ese que ningún hombre experimentará...
Y así me quedo, sólo pensando, sólo rememorando las cada vez más lejanas sensaciones.
Ese placer.





domingo, 7 de septiembre de 2014

El extremo vacío de los quicios

El quicio, sacar de quicio. Casi, casi me sacan de quicio y caigo y quedo chueca, casi o ya estoy chueca, o ya estoy fuera de mi quicio y estoy volando hacia la locura de las respuestas sin preguntas. Entre no saber qué vale o si lo vale o si quien vale lo vale o valemos... madre. Valemos madre todos, así, sin material, sin dudas a resolver, porque no las hay, porque no hay solución, porque la vida es eso que no tiene explicación, que sólo sucede, como risa estrepitosa, llenadora. 
El quicio de la vida. Si la vida no tiene pies ni cabeza, menos quicio y, ¿por qué estoy escribiendo esto? ¿por qué no simplemente me pongo a decirle a cada uno lo que pienso de ellos? Yo los quiero o los amo o estoy decepcionada o siento el abandono de sus días. Cada quien hace lo suyo lo mejor que puede, igual que yo con los alumnos cada que los veo. Si acaso le viera sentido nuevamente...
No hay sentido, no hay consenso, no hay verdad que valga, ni fe, ni esperanza, no las hay y esa es la realidad, la realidad que nadie sabe, que no digo, que niego, que negamos todos. Caminamos a obscuras en este frío mundo o en este árido mundo o en este anegado mundo. Caminamos, descansamos, subimos, bajamos, como hacer el transborde eterno, como si existiera la finalidad.
La finalidad es lo que imaginamos que pasaría alguna vez en la parada del camión.
Qué asco.


Akira

martes, 2 de septiembre de 2014

¿Qué vale?

Las fotos en cueros, los días largos, el desayuno cortado, el café bien caliente, ¿qué vale? La mugre en la ropa, el lodo en las manos, el pantalón manchado por toda la tarde, la lluvia, ¿qué vale? Los días eternos, las noches muy breves, el ruido de la mañana, la raspadura en la mano, ¿y luego?
Que los ensayos, que las tareas, que ver cómo se acomoda el tiempo, que ser sociable, sonreír, saludar, servir, ¿de qué sirve?
¿De qué sirve servir y dar, cuando se pide ayuda y todo queda en un "tú resuélvelo"?
Seguir con la boca callada. Seguir lastimada, pero seguir...


lunes, 4 de agosto de 2014

Ni las mujeres gordas merecen ser amadas.

Ni las mujeres gordas, ni las flacas. Ninguna de ellas merecen ser amadas. Quizá sí las delgadas; tampoco. Las mujeres no merecen ni amor, ni respeto, ni consideración. Son objetos para entretener pupilas y carnes, para pasar el tiempo, para repasar las acciones del día, cuando se tiene tiempo sobrante.
Las mujeres son muñecas que siempre deben estar lindas, perfumadas, depiladas; deben esperar pacientemente a que se les llame, de otro modo pueden interrumpir arduas labores no femeninas, pueden robar tiempo, estorbar. Las mujeres deben dar espacio para que el mundo gire y se haga todo por ellas, casi todo, porque ellas deben encargarse del mundo, aquél mundo invisible, diminuto, carente de importancia, aquél mundo no productivo que siempre está. Las mujeres deben facilitar el paso al mundo productivo y callar las nimiedades de su intelecto. (¡Ja! Intelecto)
La inteligencia de las mujeres consiste en hacer las cosas bellas, mejor dicho, en embellecer el ambiente, el espacio. Si las mujeres intentan hacer algo más que ello, están equivocadas. 
Una buena, decente y respetable mujer jamás dejará ver sus sentimientos, no hay que incomodar a los demás con ellos, son cosa que cada una debe resolver sola, en su intimidad, por separado, sin ayuda, sin chistar. 

Ahí va la mujer sin rezongar, a que la maltraten, la vejen, le digan que no es prioridad, que no tienen tiempo ni ganas para convivir con ella. Ahí va, o no va, se queda encerrada en su casa, esperando pacientemente a que le llamen, a que se hagan presentes para ella. Ahí queda la mujer enloquecida por los demás, porque seguramente es una loca por andar pensando, por andar sintiendo, por presumir siquiera que se le trata mal. Aquí escucha la mujer atentamente:
"No mujer, no, tú eres la que está mal, si tú piensas así es porque tu cabeza así lo está creando, porque es tu imaginación fructífera, porque no estás al cien en tus labores y te pones a pensar en cosas extrañas. Si no confías en el otro es tu problema, es tu interior el que está mal; no es que el otro actúe, engañe, moleste, maltrate, no, porque la responsable de todo eres tú y solamente tú. Espera pacientemente a que se te baje ese mal ánimo y ve cómo tu proceder siempre ha sido equivocado."

Pobre de ti, quisiera ayudar un poco más, pero en estos momentos no se me ocurre otra cosa que escribir estas palabras rápidas que tal vez no sean entendidas como se deben.




lunes, 23 de junio de 2014

A quien las lea...

A veces escribo sobre el pasado y me sobrecojo un poco, me descargo y cargo de emociones las palabras que he dicho mil y una vez. Me aburro y vuelvo a empezar. Tejo una a una las palabras para luego usarlas de mordederas y atarlas con un hilito de baba al tiempo, para que el viento no se las lleve nunca, porque son mías y de nadie más y porque son finas y merecen tener el filo de un buen cuchillo de plata, como la voz de plata del tenor polaco que canta en la ópera y que muchos admiran.
¡Qué bonito sería! Que un día, apenas despertando, llegara un recuerdo y te hiciera sonreír y que esa sonrisa se quedara pegada en tu cara y todo alrededor brillara como yo aquel día de otoño en que el amarillo me hizo brillar y merecer el halago de una desconocida del primer mundo. Sí, sería bonito recordar a alguien por la mañana y tener la posibilidad de verle por la tarde, o a medio día, cuando el sol lame las pestañas de los que gustan de levantarse tarde, o cuando el olor de chilaquiles invade los estómagos antojadizos de la gente que va por la calle con dirección de la prisa.
Sí, sería hermoso, como lo es ver los anillos de sus ojos y morder sus dedos de araña.
A veces recuerdo cuando escribo, memorizo mejor los hechizos. Olvido los motivos  y los apegos. Se cortan las frases. Viene avanzando el sueño. Las interrupciones irrumpen. El embeleso bala. Es rápido. Raudo.
Me callo.



martes, 27 de mayo de 2014

Sutil

Escribir hoy como escribir ayer. Estar de acuerdo o no. Las luchas sociales y las luchas personales. Las luchas contra sí mismo. Relacionarse con las personas correctas; saber relacionarse siquiera. 
¿Y el amor, dónde queda? El amor se queda conmigo, en cada expresión, en cada mañana, en cada gota de sudor en una camiseta usada. 
El amor lo comparto con quien no sea ciego, con quien pueda mirar con el tacto cada que le estoy tendiendo la mano, con quien sonría, aún si no está frente a mí.
El amor es sutil.



sábado, 26 de abril de 2014

El secreto

El secreto de las cosas, el misterio que guardan. El misterio que guardan que está muy cerca, tan cerca, casi dentro. Los pensamientos giran en torno a un solo tema, un tema que por pudor y respeto no toco con nadie. Nunca hablo de eso.
Lo que desanima es que cada que la oculta emoción emerge, no puedo expresarla y, cuando puedo expresarla, no lo hago; el momento ha pasado. Debe ser cuestión de tiempo. El momento es importante.
Ahora estoy sola y sólo pienso en lo que no he hecho ni dicho:
El esplendor, quisiera compartirlo...pero...